NEUROCIENCIA E INGENIERÍA por el Prof. Dr. D. Juan López Coronado, académico honorario

La resonancia magnética es un nuevo método de exploración clínica que permite la visualización, en dos y tres dimensiones, de órganos y funciones biológicas. Es un ejemplo de desarrollo científico materializado con nuevos dispositivos de control y computacionales propios de ingeniería. La combinación de tratamiento de señal, visión por computador e inteligencia artificial, aplicados a lo que en terminología anglosajona se conoce como “magnetic resonance imaging(MRI)”, visualización mediante resonancia magnética, está permitiendo avanzar en el conocimiento de la estructura y comportamiento del cerebro y del sistema nervioso en particular. Entre las aportaciones más recientes destacan los descubrimientos en el campo del diagnóstico clínico y la evaluación de desórdenes, tanto cognitivos como degenerativos del movimiento, como puede ser la enfermedad de Parkinson. Otras aplicaciones de interés son la identificación y eliminación de tumores, lesiones intracraneales e hidrocefalias causantes de ciertos tipos de demencia senil; y una muy importante es la asistencia al cirujano durante la implantación de «estimuladores profundos en el cerebro», un nuevo tratamiento que elimina algunos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson. También es posible evaluar, sólo experimentalmente, cambios estructurales del cerebro provocados por enfermedades degenerativas para distinguir entre diferentes enfermedades nerviosas con síntomas parecidos.

Además de la posibilidad de estudiar imágenes estáticas, la aparición restringida en este momento a aplicaciones de investigación, de la denominada fMRI(resonancia magnética funcional), permite analizar la función global y dinámica de diferentes órganos, lo que permite, en el caso del estudio de las disfunciones motoras como las del Parkinson, conocer la frecuencia, localización y secuencia temporal de actividad de las diferentes regiones del cerebro involucradas. Así, es posible obtener mapas de activación cerebral de las regiones que son responsables de movimientos específicos. Está técnica se está utilizando, por ejemplo, para observar los cambios en el cerebro durante ejercicios de movimiento en pacientes que se están recuperando de embolia cerebral. También se ha utilizado, entre otras patologías, para investigar las redes funcionales que causan los tics o movimientos involuntarios propios del denominado síndrome de Tourette.

En nuestra región dos grupos, el de Neurociencia, dirigido por la profesora María Trinidad Herrero de la Universidad de Murcia, y el grupo NEUROCOR, bajo mi dirección en la Universidad Politécnica de Cartagena, estamos trabajando, en colaboración con  el Dr. Antonio Ulloa, del Instituto Nacional de la Salud de  Estados Unidos, en  problemas de movimiento del sistema motor humano y en su aplicación a neuromedicina y  manipulación compleja en robótica.