Navidad e infarto de miocardio por el Prof. Dr. D. Vicente Vicente García, académico de número

Columna de la Academia publicada en el Diario La Verdad el 14 de enero de 2017

En esta columna comentamos que durante un campeonato del mundo de futbol aumenta el número de infartos de miocardio. Las prórrogas de desempate o las tandas de penaltis favorecen su incidencia. Estudios clínico-epidemiológicos corroboraron el papel del estrés como un importante factor desencadenante.

La Navidad es un tiempo especial, muy distinto a un campeonato del mundo de futbol. Hace unos años un estudio estadounidense mostró un incremento de infartos de miocardio y muerte asociada en navidades. Las explicaciones para justificar este fenómeno incidían especialmente en el periodo en el que se celebra la Navidad, que es invierno. Es bien conocido que el frío es un factor que facilita la isquemia coronaria, además facilita la aparición de gripe, infecciones respiratorias y aumento de la polución, como estas navidades en Madrid. Todas esas situaciones pueden desequilibrar patología subyacente en personas de mayor edad.

Recientemente se ha repetido un estudio similar al norteamericano en el hemisferio sur, en Nueva Zelanda, donde la Navidad recae en verano.  El estudio recogió los datos observados durante 25 años (1998-2013), y compararon la presencia de enfermedad cardiovascular y su mortalidad las dos semanas previas al 24 de diciembre, las dos semanas posteriores al 7 de enero, y ambos periodos fueron comparados con el periodo de Navidad, del 24 de diciembre al 7 de enero. En el periodo indicado se registraron 738.409 fallecimientos, de ellos 197.109 fueron por problema cardiovascular. Llamativamente el periodo que destacaba por mayor presencia de eventos cardiovasculares acompañados de una mayor mortalidad fue precisamente el periodo de Navidad. La edad media de las personas que fallecieron fue de 76 años, un año menos que los que fallecieron en los otros dos periodos.  En definitiva, se confirmaba lo observado en Estados Unidos, lo que hace mucho menos relevante el periodo estacional, invierno o verano, como factor favorecedor del episodio agudo cardiovascular.

En España carecemos de datos epidemiológicos, pero no es de extrañar que incluso las diferencias e intensidad sean mayores que las descritas, pues el periodo navideño es un poco más prolongado y se vive con especial intensidad. Son frecuentes los cambios a dietas hipercalóricas, más consumo de alcohol y menor predisposición para acudir a los hospitales. Todos esos factores, junto con el estrés emocional que se asocia a ese periodo, posiblemente juegan un papel relevante para desencadenar episodios cardiovasculares. Los datos mostrados, aunque se hayan obtenido en otras latitudes, creo que dejan un mensaje claro, y dan toda la razón al popular refrán español “de grandes cenas están las sepulturas llenas”, y es un recuerdo vivo de que la prevención cardiovascular no debe tomarse vacaciones ni en Navidad.