Metales de las tierras raras (I) por el Prof. Dr. D. Gregorio López López, académico de número

Metales de las tierras raras es el nombre común de 17 elementos químicos: escandio, itrio, lantano y los 14 elementos que siguen a éste en la tabla periódica, desde el cerio hasta el lutecio, que por su semejanza con el lantano reciben el nombre de lantanoides. El nombre de “tierras raras” puede llevar a la conclusión de que se trata de elementos escasos en la corteza terrestre, pero no es así. La denominación tierras proviene del antiguo nombre que se daba a los óxidos. Se extraen de varios minerales que se encuentran en la naturaleza en cantidades no tan escasas como su nombre da a entender; sin embargo, este nombre está justificado por la baja concentración en que se suelen encontrar y la consiguiente dificultad para localizarlos en proporciones que permitan su explotación comercial. Algunos elementos, como el cerio, el itrio o el neodimio son más abundantes que el plomo, y el tulio, que es el más escaso, es aún más común que el oro o el platino. Los lantanoides suelen clasificarse en tierras raras ligeras (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, promecio y samario) y tierras raras pesadas (europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio). El único que no se halla naturalmente en la tierra es el promecio porque todos sus isótopos son radiactivos; se forma en los reactores nucleares. Hace más de medio siglo la economía mundial dependía de materiales tales como la madera, hormigón, hierro, cobre, oro, plata y varios tipos de plástico para fabricar las cosas más importantes. Actualmente la situación ha cambiado: las innovaciones tecnológicas son imposibles sin el uso de docenas de diferentes metales y sus aleaciones, y las tierras raras son el centro de este grupo. La imagen cada vez más nítida de la televisión se debe al europio. El indio, que es parte del material de la pantalla de un ordenador o de un teléfono móvil, permite encenderlo con solo el roce de los dedos (el famoso touch screen). La información que buscamos en internet llega a nosotros gracias a que la fibra óptica por donde viaja está pavimentada con erbio. Las tierras raras han permitido también la miniaturización de dispositivos electrónicos; por ejemplo, hoy en día tenemos auriculares que suenan como equipos de alta fidelidad porque en su interior llevan unos diminutos y ligeros imanes de neodimio, increíblemente potentes, que han sustituido a los de ferrita, mucho más pesados.