Matemática por doquier por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

No suele ser muy conocida la armoniosa bicefalia de la actividad de los profesionales de la Matemática en la educación superior. Se piensa, lógicamente, que su labor docente es una extensión de la de secundaria y que debería estar en la base de toda formación que por universitaria se entienda. La otra faceta, la investigadora, la que supone creación y aplicación de conocimiento, siempre requiere una explicación más detallada, esa necesidad de responder a la temida y permanente pregunta ¿qué hay que investigar en Matemática? La Matemática, como cualquier otra, es una disciplina viva, que por cada problema que resuelve abre un amplio abanico de nuevos retos y cuestiones abiertas. Pero, además de que es herramienta básica para el desarrollo de las otras, goza de una especial singularidad: puede progresar de manera autónoma. Esta peculiaridad es de capital importancia para el progreso de la Ciencia y la Tecnología, pues, como un experto jugador de ajedrez, debe ir treinta años por delante allanando el camino de las otras disciplinas. No es el momento de citar los numerosos ejemplos para ilustrar tal afirmación, pero sí para reiterar su importancia en todos los órdenes de la vida. Hay mucha investigación matemática tras esas cosas que ahora nos parecen tan útiles como imprescindibles: el buscador Google, el teléfono móvil, el GPS, el DVD, el MP3, la TV de plasma o de LCD, y tantas y tantas cosas. El mundo que hoy vivimos es un puro misterio: su origen, su evolución, su final, la antimateria, los ladrillos fundamentales. Cada descubrimiento precisa de la aplicación de técnicas matemáticas hasta entonces impensadas, o de nuevas herramientas creadas ad hoc. Es entonces cuando uno encuentra todo el sentido de aquella famosa frase de que “las Leyes del Universo están escritas en lenguaje matemático”. Sólo el progreso matemático, mediante la creación de nuevos modelos, permitirá descifrar el enigma. La docencia, como receptora afortunada de la generación de conocimiento, y no como sujeto pasivo de la mera transmisión, se verá así inmensamente gratificada haciendo la investigación presente en el aula para que el estudiante se pregunte y descubra por sí mismo, “apoyado en hombros de gigantes”. La investigación matemática en Murcia, y como consecuencia la docencia, goza de una envidiable salud. Un dato objetivo: sólo 30 grupos de investigación regionales han pasado el primer corte para lograr la excelencia; 3 de ellos son de Matemáticas y los 3 del Departamento de Matemáticas.