¿Más rápidos que la luz? No tan rápido por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

No es normal que una noticia sobre Física ocupe las portadas de los principales medios de comunicación de todo el mundo, incluso desplazando por unas horas a las habituales subidas de las primas de riesgo. Por eso sentimos un cierto escalofrío en Septiembre al leer que los neutrinos, unas partículas subatómicas neutras con una masa pequeñísima que prácticamente no interaccionan con la materia, habían viajado más deprisa que la luz. Los neutrinos habían viajado desde el laboratorio europeo de física de partículas en Ginebra al laboratorio nacional italiano del Gran Sasso, cercano a la ciudad de L’Aquila, a 730 km de distancia en 2.43 milésimas de segundo, llegando unos 60 nanosegundos antes que la luz. ¿Por qué se armó tanto revuelo? No es que los periodistas, quizás hartos de noticias económicas, quisieran dar una pequeña alegría a los lectores. El anuncio, de ser cierto, tenía una enorme trascendencia y hubiera sido el mayor descubrimiento de la Física en 100 años. Uno de los pilares de nuestra compresión del mundo es que la máxima velocidad alcanzable es la de la luz, que recorre la respetable distancia de 300000 km por segundo. Este límite absoluto de velocidad viene impuesto por la teoría de la relatividad y se ha corroborado en multitud de experimentos de manera independiente. Las implicaciones de que la velocidad de la luz pudiera superarse han llenado la imaginación de generaciones con los viajes en el tiempo, así que muchos empezaron a soñar con posibles visitas a sus épocas favoritas. Pero tras el anuncio de estos resultados se fue pasando del asombro a la incredulidad y la desconfianza. Obviamente, los científicos somos en estos aspectos muy conservadores. En palabras de Carl Sagan, en la ciencia si alguien propone algo extraordinario, debe aportar pruebas extraordinarias. Y esto era una sugerencia extraordinaria y muy posiblemente falsa debido a los diversos errores no controlados en el experimento. Lo que ha ocurrido aquí es algo bastante común en el mundo de la ciencia. Se obtiene un resultado que parece muy interesante para el que no se tiene una explicación conocida. Algunos colegas suelen optar por explicarlo con teorías nuevas en lugar de revisar tediosamente los posibles errores involucrados, que una vez encontrados quizás lo expliquen de manera más simple, aunque menos glamurosa. Si algo así ha ocurrido con este asunto, lo bueno es que podemos estar tranquilos pensando que la luz sigue siendo la más rápida.