M. Torres, Académico de Honor, in memoriam por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

Anteayer La Verdad nos sorprendía con la luctuosa noticia del fallecimiento de Manuel Torres Martínez, empresario murciano modélico, fundador y presidente del grupo MTorres. El menor de seis hermanos, nació el 6 de julio de 1938 en Aljucer y cuando apenas tenía dos años falleció su padre, pero su madre y tres hermanas se encargaron de que creciera en un ambiente de libertad y contacto con la naturaleza, circunstancia que le marcó positivamente en su desarrollo como persona.

Poco aficionado al estudio, tuvo que hacerlo para aprender rápidamente una profesión con la que ganarse la vida y aportar unos duros a una familia de escasos recursos. Así que se alistó en la escuela de Formación Profesional de Murcia, hoy Miguel de Cervantes, para aprender el oficio de fresador. Fue un estudiante algo rebelde, pues aunque el curso constaba de ocho asignaturas, sólo estudió las tres que le gustaban y que, además, le serían útiles de forma inmediata. Como quería ser fresador en un año, y no en cuatro, como establecían los planes de estudio, compró todos los libros que sobre las tecnologías de la fresadora pudo encontrar. Y en un año logró un doble contrato: “fresador oficial de primera y maestro del hijo del taller donde hacía las prácticas”.

A los 23 años se trasladó a Pamplona para ocupar el puesto de Jefe de Mantenimiento de “Papelera Navarra S. A.”, en Pamplona, donde aprendió el mantenimiento correctivo y surgió su creatividad orientada a la mejora de lo existente. Pronto propuso a la empresa un proyecto de mejora del proceso productivo, que financió con sus propios ahorros, pero reservándose la explotación y comercialización del producto. El éxito del proyecto lo convirtió en empresario industrial al disponer de un producto probado y con una gran demanda internacional. Transcurridos tres años desde la ejecución del prototipo, tenía máquinas instaladas en los cinco continentes con excelentes resultados económicos.

El Sr. Torres confesaba que nunca tuvo vocación empresarial, pero se decidió a ello por la necesidad de desarrollar los dos valores que siempre ha considerado esenciales: creatividad y libertad. Las soluciones y productos de MTorres, con casi 200 patentes, cuenta con más de 700 clientes en 70 países.

En reconocimiento de toda una vida de creatividad y éxito empresarial, la Academia de Ciencias lo recibió como su primer Académico de Honor y entonces nos dejó un mensaje nítido: “La investigación básica muestra las cosas tal y como son. Los científicos tienen la función de descifrar los secretos de la vida y divulgarlos, para que los empresarios encuentren su aplicación práctica y útil a la sociedad”.

La Academia desea mostrar su apoyo a su esposa, hijos, nietos, familiares y amigos en tan duros momentos. Descanse en paz.