Los consejos de Steven Weinberg por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

Columna de la Academia publicada en el diario La Verdad el 15 de junio de 2019

Steven Weinberg es un muy reconocido físico teórico estadounidense nacido el 3 de mayo de 1933 en Nueva York. Estudió física y ha sido profesor en las más prestigiosas universidades norteamericanas. Su visión innovadora en la construcción de la teoría electrodébil lo llevó a ganar el Premio Nobel de Física de 1979, junto con su compañero de clase Sheldon Glashow y Abdul Salam. Weinberg también es un prolífico escritor y autor de obras como ‘Los tres primeros minutos del Universo’, ‘El sueño de una teoría final’ o el reciente ‘Explicar el mundo’.

En un artículo de 27 de noviembre de 2003, en la revista Nature, titulado Four golden lessons, nuestro insigne protagonista se dirige a los jóvenes que quieren emprender una carrera científica para darles una serie de consejos. Presenta su experiencia adornándose de una metáfora oceanográfica, es decir, se encontró ante una vasta literatura física que “me parecía un inmenso e inexplorado océano que tenía que cartografiar antes de empezar a investigar por mi cuenta”. No tardó en darse cuenta de lo poco que sabía y que tenía que enfrentarse a un inmenso cuerpo de conocimiento ya establecido al que había que aportar algo nuevo. Un momento decisivo, pero una buena dirección te enseñará a elegir lo esencial y evitar lo superfluo. Weinberg confiesa que se las arregló para doctorarse rápidamente, “aunque cuando lo hice no sabía casi nada de física, pero aprendí una cosa importante: nadie lo sabe todo.” Primera lección: no te hundas, nada, confía en tus fuerzas.

Segunda lección. Si das brazadas, y no te hundes, dirígete hacia aguas turbulentas. Hay que buscar problemas de calado, que interesen a amplios colectivos, pues es allí donde está la acción. Hay que alejarse de los caminos trillados. Una elección que no resulta nada fácil.

La tercera lección, y quizás las más difícil de seguir, es no sentirse culpable por malgastar el tiempo. Nadie sabe en qué momento de la historia será resuelto un problema interesante ni cuál es el correcto que te llevará a la gloria, por lo que la mayoría de los problemas en los que te enfrasques serán una pérdida de tiempo. No importa, si quieres apostar por la creatividad, has de asumir que una buena parte de tu tiempo trabajarás en problemas poco innovadores.

El último consejo de Weinberg es aprender algo de la historia de la ciencia, o al menos de la historia de tu rama de la ciencia, pues te hará sentir que tu trabajo vale la pena y pasará a formar parte de esa historia.