Los colores de la Biotecnología por el Prof. Dr. D. Francisco García Carmona, académico de número

La Biotecnología «moderna» es «la aplicación comercial de organismos vivos o sus productos, involucrando la manipulación deliberada de sus moléculas de DNA». Se ha dado en dividirla por colores, así se establece la Biotecnología roja, que comprende todas las aplicaciones relacionadas con la salud humana; la Biotecnología verde, que comprende las aplicaciones en agricultura, alimentación y medio ambiente; y la Biotecnología blanca, que trata de las aplicaciones de uso industrial. La importancia que estas tecnologías tienen y van a tener en el futuro de nuestra sociedad ha sido reconocida en el Séptimo Programa Marco de Investigación de la UE (2007-2013), ya que dentro de los nueve ámbitos claves de investigación que se quieren consolidar con un liderazgo europeo se encuentran todos los colores de la Biotecnología. En el primer ámbito de la Salud se integra la Biotecnología roja, en segundo ámbito de alimentación, agricultura y biotecnología se integra la biotecnología verde y la Biotecnología blanca se encuentra dispersa entre el segundo y cuarto ámbito de energía. Sin duda la Biotecnología verde, en el aspecto de plantas genéticamente modificadas, es la más conocida y controvertida entre el público, a pesar de lo cual es la que de forma más intensa está influyendo ya en nuestra sociedad. Así, unos 100 millones de hectáreas se cultivan en el mundo con plantas genéticamente modificadas, en España 60.000 hectáreas se han plantado con maíz transgénico, lo que supone el 12% de la producción total de maíz y el BOE el 7 de este mes publica la inclusión en el Registro de Variedades Comerciales de 11 nuevas variedades de maíz trangénico con una modificación genética que las hace resistentes a la plaga del taladro y que se unen a las 34 que ya estaban aprobadas. El uso de plantas transgénicas inexorablemente crecerá a ritmo exponencial en los próximos años ante la previsión de no disponer de más tierra para la explotación agraria y la necesidad de responder a la mayor demanda de productos agrícolas, tanto para alimentación humana y animal como para la obtención de biomasa, almidón y aceites necesarios para la obtención del bioetanol y biodiésel. En este último aspecto acaba de anunciar la empresa norteamericana Ceres Inc la secuenciación de 12.000 genes del mijo perenne (Panicum virgatum), especie forrajera de gran producción de biomasa, esta secuenciación permitirá la mejora genética para su adaptación como cultivo bioenergético.