Los animales mascotas están más en riesgo de sufrir como fumadores pasivos que los humanos por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico numerario

Esta conclusión se ha alcanzado mediante un estudio, llevado a cabo por científicos de Glasgow, en el que se ha medido la nicotina y sus derivados presente en diversas mascotas, tales como perros y gatos. Por ejemplo se ha determinado la concentración de nicotina acumulada en el pelo de animales que viven en hogares donde se fuma y se han comparado estas concentraciones con las de animales que viven en ambientes exentos de humos.

La razón por la que las mascotas pueden estar más en peligro que los humanos, se atribuye a que pasan más tiempo en casa y además más cerca de las alfombras donde se puede acumular el humo y las sustancias peligrosas que contiene, si se fuma en las estancias donde están las mascotas. Lo que se ha observado en estas mascotas es que desarrollan enfermedades relacionadas con el tabaquismo como el cáncer, daños celulares y aumento de peso. En particular son los gatos los más sensibles a estos daños. Los gatos parece que son más afectados debido a sus costumbres de autoasearse para lo que se restriegan y se lamen, con objeto de eliminar pelo suelto, favorecer las secreciones sebáceas y eliminar parásitos. Pero el problema es que con esto se puede facilitar la absorción de productos provenientes del humo. Por ejemplo, se ha observado una mayor incidencia de linfomas en gatos que vivieran en hogares de fumadores. Si los dueños limitaron a menos de 10 las veces que fumaron dentro de casa donde estaban sus gatos, la concentración de nicotina encontrada en ellos era menor, pero aún significativa.

En el caso de los perros lo más llamativo es la mayor ganancia de peso tras su castración si viven en un ambiente de humos procedentes del tabaco, en comparación con los que viven en ambientes libres de humos. Para estudiar los daños celulares sufridos por estos animales, se examinaron los testículos procedentes de perros castrados, encontrándose que los genes que sirven como marcadores de daños celulares estaban más afectados en el caso de perros que fueran fumadores pasivos que en otros que vivieran con dueños no fumadores.

Debido a que viven más cerca del suelo las mascotas pueden absorber las partículas procedentes del humo, denominadas de “tercera mano”, que son las más tóxicas y que permanecen en el suelo, los muebles y las paredes (se entiende que son de “segunda mano” las que proceden del humo en el ambiente y de “tercera mano” las que quedan tras apagarse el cigarro).

Por todo ello se puede considerar que las mascotas están expuestas a más riesgos como fumadoras pasivas que los mismos humanos. ¿Podrá servir esto para motivar más a dejar de fumar a aquellos que tengan mascotas en casa?

Para saber más:

 

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Clare+Knottenbelt+smoking