Lo imposible por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

Debo reconocerles que cuando alguien me hace referencia a algún imposible, me despierta mis instintos juveniles de rebeldía y pienso para mi mismo en como podría hacerse realidad. El uso del término “imposible” en el ámbito cotidiano es tan común como ciertamente poco preciso. En muchas situaciones cuando se menciona que algo es imposible que ocurra, por ejemplo que quiebre un banco supuestamente sólido, suele ser una indicación de que tal cosa pronto ocurrirá. Por otro lado, y sobre todo conforme vamos madurando, nos damos cuenta de que en los asuntos de la vida no existe la certidumbre completa en casi nada. Múltiples cosas que son normales hoy, eran algo imposible hace algún tiempo. Una de las características más emocionantes de la ciencia y la tecnología es su capacidad de hacer posible lo que parecía imposible. Sin remontarnos a siglos atrás, piensen en cuantos pequeños detalles de los que hoy disfrutamos eran imposibles cuando éramos niños. Pero me resulta aún más divertido hacer el ejercicio mental a la inversa y pensar que puede ocurrir dentro de 20, 50 o 500 años con lo que hoy nos resulta imposible. ¿Será posible repararnos y regenerarnos a voluntad para optimizar nuestro rendimiento y bienestar?, ¿Podremos comunicarnos mentalmente a distancia?, ¿Podremos ser invisibles, tele-transportarnos o hacer viajes (con billete de vuelta) en el tiempo? En relación a la última de estas preguntas, las capas de invisibilidad se han demostrado en experimentos controlados y no parecen existir limitaciones fundamentales que las hagan imposibles. Así que prepárense a reservar una de estas para alguna navidad en las siguientes décadas. También se han realizado con éxito experimentos de tele-transportación de información cuántica a distancias respetables de cientos de kilómetros. Pero para que puedan extenderse a objetos masivos como los humanos, me temo que tendremos que esperar cientos de años. El tema de los viajes en el tiempo, lamentablemente para los amantes de los viajes de aventura, roza en mi opinión la imposibilidad real. Es cierto que si un principio firme de la Física como que la velocidad de la luz no pueda superarse, dejara de cumplirse, en teoría podríamos movernos en el tiempo. Tengo, sin embargo la sensación de que este es un principio tan sólido que estas aventuras no serán posibles ni siquiera dentro de varios miles de años. Una lástima, porque les confieso lo mucho que me gustaría pasearme (o lo que entonces se haga) por el año 3013.