Laser y antitumorales por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

Uno de los retos a los que se enfrentan los doctores que intentan salvar la vida de los enfermos de cáncer es lograr que los fármacos destruyan el tumor y no las células sanas. Si se consigue, se podrán reducir los conocidos efectos secundarios de la quimioterapia. La colaboración entre investigadores en los campos de la biología molecular y química-física ha dado como resultado un tratamiento que utiliza un rayo de luz láser para depositar, de modo selectivo, los fármacos en las células cancerosas. El sistema permite ejercer un control preciso del sitio y del momento en que se deja en libertad el fármaco. De este modo se logra aumentar la eficiencia del agente antitumoral para destruir las células cancerosas, al tiempo que se impide, en buena medida, el ataque del fármaco a las células no cancerosas. Se protege así a las células y tejidos sanos y se atenúan los efectos secundarios de la quimioterapia. Tras numerosos intentos, los investigadores han desarrollado una nueva clase de nanocápsulas (partículas sumamente pequeñas) que liberan el fármaco encerrado en su interior cuando las nanocápsulas absorben la energía de una radiación capaz de atravesar los tejidos. La nanocápsula va provista de nanoválvulas que regulan la liberación del agente antitumoral a través de miles de poros. Como una botella y su tapón, el extremo de cada poro está tapado por un compuesto fotosensible. El fármaco antitumoral se libera al irradiar la nanocápsula con luz láser de una determinada energía. La profundidad que alcanza el láser seleccionado es de unos 4 centímetros desde la superficie de la piel. Un compuesto fluorescente incorporado a la nanocápsula permite seguir su recorrido por todo el cuerpo del enfermo, aplicando técnicas de imagen, y conocer el instante preciso en el que las nanocápsulas penetran en las células cancerosas y se acumulan en los lisosomas. Es en ese momento cuando se dispara el láser y se libera el fármaco dentro de la célula tumoral. Tras comprobar la eficiencia de las nanocápsulas en pacientes con cáncer de mama, se estudia ahora su utilidad para el cáncer de estómago, colon y ovario. La liberación local del fármaco en el tumor permite reducir la dosis unas 40 veces, una circunstancia que también ayuda a minimizar los efectos indeseables de la quimioterapia. Más información en Hwang AA, Lu J, Tamanoi F y Zink JL, 2014, Small; doi: 10.1002/smll.201400765.