Las múltiples vidas de la mitocondria por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico numerario

Entre los orgánulos celulares, las mitocondrias siempre han ocupado un lugar distinguido tanto por su cierta autonomía al poseer su propia maquinaria genética como por lo que se consideraba su función principal y fundamental para la célula, la de actuar como planta energética fabricadora del ATP. Según la teoría endosimbiótica, la mitocondria proviene de una célula procariótica que en un momento dado de la evolución se asoció con otra célula procariótica dando lugar a la célula eucariótica. Si esto fuera así, sería interesante conocer qué poder conserva la mitocondria sobre la célula en su conjunto. La mitocondria disfrutó de un papel estelar en la investigación en el período 1960-1985, cuando se trataba de aclarar el modo en que se sintetizaba el ATP y se formularon teorías de tanta trascendencia como la quimiosmótica, cuyo autor Peter Mitchel sentó las bases para la comprensión del modo en que se acoplan la oxidación de substratos con la síntesis de ATP, por medio de un gradiente de protones. Pero ya en la década de los noventa la mitocondria volvió a despertar el interés gracias a que se descubrió la estructura tridimensional de los componentes de la cadena respiratoria y la de la ATPsintasa. Sin embargo, por unos años pareció que la mitocondria pasaba a un segundo plano. Pero ha sido por poco tiempo, pues recientemente se han realizado nuevos y sorprendentes descubrimientos sobre la relación de la mitocondria con el resto de la célula. Así se ha descubierto que la mitocondria puede liberar unas moléculas mensajeras que pueden inducir la apoptosis celular. Entre estas proteínas, está por ejemplo el citocromo c que hasta hace poco se consideraba un simple inocente componente de la cadena transportadora de electrones. Se ha descubierto además que la mitocondria está asociada con numerosas moléculas señalizadotas como el óxido nítrico, y es capaz de notar los niveles de oxígeno, ATP, NADH, y otras integrando diversas rutas señalizadotas que le permiten decidir sobre la vida o la muerte de la célula. Además, se han descubierto numerosas patofisiologías centradas en la mitocondria y que la relacionan con envejecimiento prematuro o con la enfermedad de Parkinson. Está claro que existe una extraordinaria comunicación entre la mitocondria y el resto de la célula y que si fuese cierto que la mitocondria se asoció a otra célula procariótica para dar la célula eucariótica actual, conservó un poder decisivo sobre la célula en su conjunto.