LAS MATEMÁTICAS O EL LENGUAJE DE LA CIENCIA por el Prof. Dr. D. José Orihuela Calatayud, académico de número

La hija de S. Ulam, uno de los grandes matemáticos del s. XX, sentada en el parque con siete años de edad, miraba cómo otros niños jugaban al balón con sus padres mientras uno de ellos se acercó a preguntarle: ¿tu padre no juega contigo?, a lo que con rapidez respondió: “no, mi papá no juega conmigo, él no hace nada, nunca hace nada … él solamente piensa”.

¿Son los matemáticos escritores o filósofos? ¿A quién sirve su pensamiento en el mundo actual en el que la sociedad valora la efectividad, pesa, cuenta o mide lo que hacemos? Desgraciadamente, la eficacia se consigue casi siempre basándose en procedimientos meramente repetitivos lo que está  reñido con el arte de cultivar el pensamiento. Como decía A.N. Whitehead, “las operaciones del pensamiento son como cargas de caballería en una batalla, limitadas en número, y tan sólo deben utilizarse en los momentos decisivos”.

Los matemáticos dedicamos nuestro tiempo a afinar el pensamiento, a construir un lenguaje para la Ciencia sin el que resulta imposible avanzar en su conocimiento. La matemática interactúa  con las Ciencias de forma singular y cuando una fórmula nos aclara la sutil dependencia entre distintas áreas vemos cómo este lenguaje resulta preciso e imprescindible. Fueron los matemáticos de principios del s. XX quienes desarrollaron el lenguaje que hoy se aplica en tantos campos sin apenas enterarnos. Así, vemos como nuestros ordenadores funcionan desde que Von Neuman lo construyera en el sótano del paraíso platónico del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el lugar más prestigioso del mundo para la investigación en matemáticas, o cómo la teoría de números proporciona el lenguaje adecuado para desarrollar gran cantidad de códigos secretos, lo que resultaba impensable hace sólo unos años.

El genoma humano se descifrará gracias al lenguaje que la matemática pueda desarrollar en biología molecular. W. Schachermayer, con quien tuve el placer de trabajar hace unos años, fue galardonado por el gobierno austríaco con el Wittgenstein Award de1998, un premio de más de un millón de euros, por haber encontrado, al desarrollar trabajos de investigación matemática utilizando el lenguaje del análisis funcional, teoremas que describen adecuadamente el comportamiento de los mercados financieros. J. Nash, el matemático de “una mente maravillosa”, afirmó que para “desarrollar ideas excepcionales se requiere una forma de pensamiento que no es, sencillamente, la de un pensamiento práctico”. El análisis de datos,  cuando se maneja gran cantidad de información como hoy nos ocurre a diario, requerirá en el s. XXI de nuevos desarrollos matemáticos, viniendo obligados a fomentar la interdisciplinariedad de las Ciencias para conseguir su progreso; y es la matemática el lenguaje que dicha necesidad precisa.