LA OSTEOPOROSIS por el Prof. Dr. D. José Luis Iborra Pastor, académico honorario

El término osteoporosis engloba a todas aquellas enfermedades que generan disminución de masa ósea por unidad de volumen. Se usa para definir cualquier grado de debilidad esquelética suficiente para aumentar el riesgo de fractura. Aquí trataremos la más conocida por la mayoría de nosotros, la forma idiopática, es decir, de causa desconocida. La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una disminución progresiva de la fortaleza ósea, que predispone a los pacientes a mayor riesgo de fractura, preferentemente de vértebras, muñecas, cadera y húmero. La máxima densidad ósea en los humanos se alcanza a los 20–25 años. La edad, la raza, el sexo, los factores ambientales y el estilo de vida, tales como la actividad física y la dieta, son determinantes para una buena o mala densidad ósea. Con el aumento de la edad, se reduce la velocidad a la que se reemplaza el tejido óseo en comparación con el incremento de velocidad a la que se pierde. Este proceso es gradual y la mayoría de las veces no va acompañado de dolor, de manera que a menudo la osteoporosis no se diagnostica hasta que no se produce una fractura. Un estudio publicado este año de la Fundación Nacional de Osteoporosis de los Estados Unidos de América establece, que aproximadamente una de cada dos mujeres y uno de cada cuatro hombres, a partir de una edad de 40 años, cabe esperar que puedan sufrir una fractura relacionada con osteoporosis. ¿Existen tratamientos para la osteoporosis? ¿Qué objetivos persiguen? La primera medida es minimizar el riesgo de caídas que puedan causar fracturas. En segundo lugar, es necesario retardar o detener el proceso de pérdida ósea. Y el mejor tratamiento para ello es la prevención: Hacer ejercicio, dejar de fumar y seguir una dieta saludable, con alimentos que proporcionen, al menos, 1,2 g de calcio al día y entre 800 a 1.000 unidades internacionales de vitamina D, para ayudar a la absorción del calcio. Ambos compuestos son los nutrientes necesarios para formar y mantener los huesos. Y por último, si la osteoporosis se manifiesta con dolor, se debe controlar con el correspondiente tratamiento. ¿Qué medicamentos se emplean para la osteoporosis? Actualmente, los dos más utilizados, tanto para la prevención como para el tratamiento de la osteoporosis en mujeres postmenopáusicas, son los denominados ácidos bisfosfónicos (ácidos alendrónico y risedrónico), que son reguladores del calcio en los huesos. En estados avanzados de osteoporosis de estas pacientes se usa la teriparatida, que es un fragmento de la hormona paratiroidea y que revierte la enfermedad por estimulación de la síntesis de nuevo hueso. En pacientes premenopáusicas, el más utilizado es el raloxifeno, un modulador del receptor de estrógeno y que puede reducir a la mitad el riesgo de fracturas de columna vertebral. La mejor noticia en la prevención y tratamiento de la osteoporosis es que a partir del 2010, pueden aparecer en el mercado internacional nuevos fármacos, que en la actualidad están en fases II o III de estudio, y que muestran hasta el momento, unos resultados muy esperanzadores para remediar la osteoporosis. Entre ellos destacan: 1) el inhibidor ONO-5534 de la enzima catepsina K, que inhibe la reabsorción del hueso sin afectar a la formación del mismo, 2) un anticuerpo monoclonal humanizado, que inhibe el activador del receptor del factor-κΒ nuclear, y 3) los moduladores del receptor de la hormona paratiroidea.