La magia de ver por los lados por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

Si reflexionan por un momento sobre su capacidad de ver el mundo que les rodea concluirán que disponen de un sistema visual maravilloso. Si les preguntaran que es lo que más valoran de su visión, es muy probable que la respuesta sea la capacidad de ver detalles. De hecho la forma más habitual de evaluar la calidad de la visión consiste en medir la agudeza visual, que no es más que una indicación de los trazos más pequeños que se pueden leer. Sin embargo, para ver los detalles más finos sólo usamos una parte muy pequeña de la retina, llamada fóvea. El resto del campo visual, lo que constituye la visión periférica, aunque no nos permite ver detalles, juega un papel fundamental. Cuando detectamos algún objeto que requiera nuestro interés por los lados, rápidamente colocamos la fóvea sobre él mismo para identificarlo correctamente. Los movimientos oculares hacen una especie de “barrido” continuo de las escenas. Pero sin la presencia de toda la información periférica, nuestra visión estaría seriamente limitada. Para notar esto por ustedes mismos, les animo a realizar un experimento muy sencillo. Construyan un tubito con una hoja de papel y mirando a través del mismo paseen por una habitación intentando hacer las tareas normales (mejor con un solo ojo, cerrando el otro). En pocos segundos se darán cuenta de la tremenda importancia de su visión periférica y no querrán hacer el experimento bajando unas escaleras. Como con muchas otras cosas en la vida, la importancia de nuestra visión lateral probablemente sólo la apreciaríamos si por alguna desafortunada causa la perdiéramos. Además de ser fundamental para todas las actividades de orientación, la visión lateral tiene curiosas peculiaridades. Un fenómeno poco conocido es la incapacidad de reconocer objetos grandes en la periferia visual cuando estos se encuentran rodeados por otros. Un objeto que distinguimos correctamente cuando está aislado, se vuelve invisible cuando se rodea de otros objetos similares. Pueden tratar de hacer otro experimento colocando sus dedos lateralmente mientras miran de frente. Si ponen un solo dedo lo distinguirán bien, pero si ponen 3 o 4 no serán capaces de contarlos. Este fenómeno perceptual puede causar malas pasadas a los artistas plásticos. Un cuadro construido para ser visto centralmente, puede perder, o ganar, cuando se observa periféricamente. Y una escena de teatro o ballet gustará más o menos dependiendo de como sea percibida lateralmente por el público. Entender mejor como funciona la visión periférica nos ayudará a disfrutar la magia de ver por los lados.