LA IMAGEN VIVIENTE por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico numerario

La cámara fotográfica es un remedo del ojo humano. La parte sensible, la placa en las cámaras equivale a la retina en los ojos. En la actualidad la placa consiste en una superficie virtual bidimensional que recoge los puntos activos y forma una imagen digital de la captura. Pero tanto los gránulos de plata en la placa sensibilizada, como la superficie virtual, constituyen la placa sensible de la retina constituida por las células terminales de los nervios ópticos. El nervio de la visión tiene una sección de unos dos milímetros de diámetro, por donde discurren del orden de 80 millones de fibras nerviosas, independientes que conectan con el cerebro esa superficie de aproximadamente 1 cm2 que es la placa sensible de la retina que alberga unos 75 millones de células terminales sensibles al claro y oscuro y unos 3.5 millones de terminales sensible al color. Herófilo de Calcedonia, médico griego de la Escuela de Alejandría que vivió a caballo entre el siglo IV y III a.C., citado por Galeno, descubrió la retina y se le considera como el primer anatomista y practicó la vivisección sobre criminales y esclavos condenados a muerte a los que se les sacaba de la prisión a tal efecto. Le dio ese nombre porque se configuraba como una red (en latín “rete”). A finales del siglo XIX Ramón y Cajal describió, por primera vez, la estructura microscópica de la misma. La retina está dispuesta, a recibir los casi 80 millones de impresiones lumínicas y darles curso hacia el cerebro. El número de clientes de una compañía como la Telefónica reunidos en un ojo humano ocupando tan solo un centímetro cuadrado.
La imagen móvil suponía un reto. Había que pasar una cinta de imágenes sincopadas por una lente con la restricción de que la sucesión de imágenes de la cinta debía quedarse quieta un instante (tanto en la toma de la fotografía como en la proyección) y aprovechar el instante en que el diafragma está cerrado y no deja pasar la luz, para seguir el movimiento cuando el diafragma se abría. Todo un alarde mecánico. Era, por así decirlo, una reproducción fotográfica del movimiento. De aquí su denominación Cinematografía. Se había concebido la película, que vino de la mano de la sensación que había producido la fotografía.

No obstante, los primeros pasos se dieron con dibujos y no con fotografías. El profesor Plateau daba clase de Física y Fisiología en la Universidad de Gante. Estudiaba la luz y el efecto sobre la retina. Su peor triunfo fue que quedó ciego. Pero en su ceguera concibió el hecho principal de la cinematografía: si disponemos en un disco circular un movimiento descompuesto en sus facetas, por ejemplo situamos al borde del disco doce figuras de un brazo en las que la única diferencia sea la altura del brazo, cuando lo coloquemos sobre una base circular igual que el disco y las hagamos girar, nuestro ojo captará doce impresiones sucesivas que le harán sentir la sensación de que el brazo se mueve. Su mujer fue la que materializó el experimento, dado que el no podía ver. El brazo se movía. Nunca supo que en Viena, el profesor Stampfer, físico, movía dos discos, al mismo tiempo que Plateau y del mismo modo, consiguiendo el mismo efecto.

 

Se había descubierto la imagen viviente. Durante mucho tiempo fue como un juego de niños. Pero mientras suponía una distracción, había quienes reflexionaban y progresivamente se fue sintiendo la necesidad de pasar del dibujo a la fotografía. Esto introducía nuevos problemas, dado que para plasmar el movimiento había que fotografiar las distintas facetas y no se sabía cómo hacerlo. Marcy construyó un revólver en el que el tambor en lugar de estar cargado con munición, lo estaba con placas fotográficas y la lente estaba en el cañón. Hizo un auténtico alarde con un caballo que corría frente a una serie de aparatos colocados en línea recta que el caballo disparaba mediante una conexión eléctrica que disparaba cuando pasaba. Encuadernadas las fotografías en forma de libro, se pasaba el pulgar haciéndolo hojear con el pulgar.

Se empleó mucho dinero y trabajo en la sucesión de diapositivas. Hyatt en 1869 descubrió el celuloide, pero hasta 34 años después, no llegaron otros dos hombres Luis Lumiere, francés y Max Skladamnowsky, alemán que iniciaron la solución final. Todo el mundo quería construir el aparto definitivo. Las placas de celuloide de Eastman facilitaron las cosas. Cortaban tiras y las empalmaban formando cintas. Edison incorporó los agujeros para hacer avanzar la cinta. En 1891 Edison registró dos patentes una de fotografía y otra de observación. Al aparato lo denominó kinetoscopio. La cámara tomavistas incorporaba una Cruz de Malta para la puesta en marcha a sacudidas de la cinta perforada y un diafragma giratorio que oscurecía el objetivo durante el avance de la cinta. Así nació la primera cámara cinematográfica del mundo.