LA ECUACIÓN DE LOS EXTRATERRESTRES por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

 

El hombre sigue estrechando el cerco en torno al maravilloso secreto que guarda para sí el Universo. Parece que su capacidad de raciocinio, puesta al servicio de la Ciencia, está rozando el límite y se palpa un ambiente de sana impaciencia por completar el marco que encuadre las cuatro grandes fuerzas de la Naturaleza. Afortunadamente, la sociedad muestra gran interés por las noticias que hablan de telescopios cada vez más potentes, que nos acercan al tiempo cero; de gigantescos aceleradores de partículas, para aproximarnos a la velocidad de la luz -con la consiguiente producción de ingentes cantidades de energía; y de naves espaciales, que escrutan el sistema solar y que son capaces de “ver cada vez más allá y mejor”. Todos esos ingenios, pensados y diseñados por los científicos como medios para lograr el objetivo esencial de una teoría unificada, han servido también para despertar la curiosidad e imaginación por la búsqueda de vida extraterrestre.

Sería demasiado presuntuoso que un insignificante planeta, de un no menos exiguo sistema solar, de una galaxia corriente, albergase la única forma de vida inteligente del Cosmos. Los avistamientos esporádicos de ovnis y la literatura de ficción se encargan de alimentar la ilusión de que no estamos solos. Pero el tema merece un tratamiento tan serio y riguroso como el que plantea el profesor Francisco J. Ynduráin en su delicioso libro ¿Quién anda ahí? Civilizaciones extraterrestres y el futuro de la humanidad. Siendo uno de los grandes científicos españoles actuales, el autor, con precaución, escepticismo, pero “sin ninguna clase de complejos”, nos plantea la ecuación de los extraterrestres: n = N P h v i. Aquí N es el número de estrellas en nuestro entorno galáctico; P la fracción de N que tienen planetas; h la fracción de P que poseen planeta o planetas habitables; v la fracción de h en los que ha aparecido vida; i la probabilidad de que esa vida haya evolucionado hacia la inteligencia. El producto nos daría n, el número de planetas que contienen vida inteligente extraterrestre.

El doctor Ynduráin analiza con rigor científico todos los ingredientes que permitan una cierta credibilidad de tan fantástica expresión. Sin embargo, y a la luz del sentido común, la parte difícil de la fórmula se esconde en los conceptos de “vida” e “inteligencia”. Y acabo como él empieza: “Por qué no tenemos noticias fidedignas de visitas o contactos con extraterrestres”. El autor, con lo datos de hoy, no puede dar una respuesta, pero “reflexiona, explora e imagina posibles escenarios compatibles con lo que sabemos”. Y eso ya es bastante.