LA CIENCIA DE LO EXTREMADAMENTE PEQUEÑO, I por el Prof. Dr. D. Pascual Lucas Saorín, académico de número

El pasado fin de semana nuestro país acaparaba la atención mundial en relación con la nueva era de la computación. El sábado 14, con motivo de la celebración en Santiago de Compostela de un congreso sobre Tendencias en Nanotecnología, Stanley Williams, que dirige los laboratorios de Física Cuántica en Hewlett Packard, realizaba la presentación de un nuevo chip molecular de memoria que es capaz de albergar diez veces más información que los chips actuales. El chip en cuestión, y esto es espectacular, no emplea silicio como los chips convencionales, sino que es orgánico. Está compuesto por carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, que constituyen las moléculas del circuito.

Otro dato sorprendente del nuevo chip es que se trata de una unidad de memoria de 64 bits de tan sólo una micra cuadrada (un metro contiene un millón de micras). El pasado lunes, el Círculo de Innovación de Microsistemas y Nanotecnología de Madrid daba gran realce a la noticia, pues supone un gran paso de la computación a escala nanométrica, ya que “el nuevo dispositivo consta de una matriz de 8 x 8 hilos de platino de 40 nanómetros de diámetro creada mediante la tecnología llamada nanoimpresión litográfica”.

Los científicos que desarrollan proyectos nanotecnológicos no sólo aspiran a la manipulación de átomos a nivel individual, sino a la construcción de verdaderas máquinas moleculares capaces de crear, átomo a átomo, todo lo que hoy nos rodea o lo que podamos imaginar en el futuro. Para apreciar lo pequeño que es un átomo baste decir que un átomo es un 1/10.000 del tamaño de una bacteria, que a su vez es un 1/10.000 del tamaño de un mosquito.

Toda la materia que nos rodea se compone de átomos, que a su vez están compuestos de electrones, protones y neutrones, y estos últimos están formados por quarks. El núcleo del átomo es 10.000 veces menor que el propio átomo, el protón es diez veces menor que el núcleo, y los electrones y quarks son mil veces menores que los protones. Las dimensiones llegan a ser mareantes, no por lo gigantescas sino por lo minúsculas.

Más allá de este mundo de lo muy pequeño nos encontramos con el nanomundo, así conocido porque su unidad de escala es el nanómetro. Esta unidad, que se suele indicar por nm, es la millonésima parte de un milímetro, es decir, 1/1.000.000 mm, o equivalentemente, 1/1.000.000.000 m, ó 10 elevado a –9 metros. El nanómetro es mil veces más pequeño que la unidad de medida de los actuales chips, lo que puede dar una idea de la miniaturización lograda.