La agricultura espacial por el Prof. Dr. D. Félix Romojaro Almela, académico honorario

En mayor o menor medida hemos tenido conocimiento de cómo los programas espaciales han repercutido, directa o indirectamente, en nuestra vida cotidiana. La agricultura no ha quedado al margen de estos beneficios, siendo muy numerosos los ejemplos de la utilización de la tecnología espacial encaminados a asegurar, en el futuro, las necesidades básicas de alimentos de la creciente población de la Tierra y a lograr un desarrollo sostenible de los recursos agrícolas. En la actualidad los satélites meteorológicos no sólo permiten hacer predicciones a largo plazo, sino también determinar, mediante índices de vegetación, la cubierta vegetal, y evaluar las tasas de rendimiento de los cultivos. En base a estos conocimientos, estamos ya en disposición de estimar las fluctuaciones de la producción agrícola en cualquier área del planeta y poder planificar y adoptar decisiones ante la disponibilidad de alimentos. Por extraño que parezca, el futuro de la exploración espacial va a depender de la agricultura. Desde el inicio del programa espacial los científicos consideraron imprescindible explorar el potencial de los cultivos en el espacio ante las condiciones de ingravidez a que son sometidos durante largos periodos de tiempo. La solución al reto de la alimentación y a la regeneración de oxigeno en las estaciones espaciales, o en las construidas en otros planetas, sólo podrá encontrarse en sistemas basados en el cultivo de plantas. En numerosos viajes espaciales, tripulados o no, se han realizado investigaciones sobre la posibilidad de cultivar diferentes tipos de plantas ante los efectos de la ingravidez y la radiación cósmica. Los resultados han sido muy prometedores, ya que se ha logrado completar el ciclo del cultivo de la soja, desde que se plantan las semillas hasta que se consigue que se generen otras nuevas. El programa espacial chino dedica una especial atención a este problema, habiendo enviado recientemente un satélite dedicado exclusivamente a la investigación agrícola. En la misión Cervantes, patrocinada por nuestro país, se llevó a cabo, en la Estación Espacial Internacional, un estudio sobre las modificaciones que experimentan la estructura y función de las células de las raíces vegetales. La Historia se repite, si hace unos 10.000 años el control del cultivo de las plantas por el hombre permitió la conformación de las primeras civilizaciones, en la actualidad los científicos tienen el reto de desarrollar una agricultura que permita dar un nuevo impulso a la conquista espacial.