INVESTIGACIÓN TRANSLACIONAL por el Prof. Dr. D. Vicente Vicente García, académico de número

Palabras como ciencia, científico e investigación generan un clima de aceptación social, sin embargo, comprobamos que esa percepción dista enormemente de la realidad. La distancia se hace aún mayor en el caso particular de la investigación clínica. A la pregunta si los médicos deben realizar investigación clínica, especialmente en hospitales terciarios, la respuesta afirmativa sería casi unánime, y sin embargo la realidad es bien diferente. La explicación a esta situación “esquizofrénica” radica en que no se le da la importancia que tiene esa tarea. La medicina es una disciplina que se rige por criterios científicos, y buscar activamente cuales son los mecanismos de enfermar, o como obtener nuevos recursos diagnósticos, así como alcanzar medidas terapeúticas más eficaces, constituye la esencia de una buena medicina.

Clásicamente se ha entendido por investigación clínica la que mantiene una relación directa con el enfermo, buscando favorecerlo para ofrecerle una vida mejor y más larga. Durante muchos años la investigación clínica ha estado separada de la conocida como básica. El motivo es que ésta última, aunque se centrase en resolver problemas biológicos y de salud, se desarrollaba en ambientes lejanos al enfermo, generalmente utilizando el estudio de animales de experimentación. Desde hace tiempo esa diferencia no tiene razón de ser, la causa es el enorme desarrollo tecnológico y doctrinal alcanzado, que exige un trabajo coordinado y multidisciplinario, hecho englobado en el concepto actual de investigación “translacional”, que exige un constante diálogo equilibrado entre clínicos y aquellos con formación más básica.

Hace unos días en Murcia se ha celebrado una Jornada dedicada al análisis de la investigación en Salud en nuestra Región, que ha propiciado que se abordaran aspectos como los indicados, y sobre todo se ha puesto de manifiesto la gran preocupación por estar preparados para hacer una investigación hospitalaria de altura y competitiva. Esa exigencia de nuestro tiempo obliga a que los responsables de instituciones, tanto universitarias como hospitalarias, abran las puertas para la formación de equipos multidisciplinarios translacionales. Esa es la realidad iniciada hace años en los países más desarrollados. Tal como se indicó en la reunión, el dejar pasar la oportunidad de incorporar de forma estable a personas con relevante formación y trayectoria investigadora, como buena parte de los investigadores del Programa Ramón y Cajal o los contratados por el Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), sería un error con consecuencias muy negativas para el desarrollo de la investigación clínica de nuestra Región.