INNOVACIÓN POR ANALOGIA: I INVENTANDO LA RUEDA, por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico de número

En repetidas ocasiones hemos referido la frivolidad con la que se refiere la innovación, cuando un elevadísimo porcentaje de la así denominada, no pasa de ser una ocurrencia que jamás verá la luz, para que los humanos podamos tener la oportunidad de otorgarle el visto bueno, por aportar relevantes mejoras que redunden en el incremento del progreso y mejora de las condiciones de vida, contribuyendo a incrementar la felicidad de las personas.

Por otro lado, la analogía es sinónimo de una relación de semejanza entre cosas distintas. La capacidad del cerebro humano para establecer la analogía conlleva la identificación de un hecho o proceso en su más intima concreción, en sus partes fundamentales, privándolo de lo accesorio. Lo imprescindible emerge por encima de lo superfluo. Lo que importa descuella. Lo esencial se desvela. Cuando imitamos a la Naturaleza establecemos una analogía entre el hecho o proceso natural, para dar a luz un hecho o proceso artificial. La Naturaleza en su infinita parsimonia ha resuelto los problemas más importantes que tenemos los humanos. Encontrar como lo ha hecho es una parte esencial de la Ciencia. A menor escale imitar un hecho o proceso artificial para generar un nuevo proceso artificial, es un tono menor de nuestra imitación a la Naturaleza. Pero analogía al fin y al cabo. Si otros tuvieron la inteligencia de resolver algún hecho o proceso, ¿por qué no establecer la analogía cuando convenga para  resolver algún hecho o proceso?

La Historia de la Ciencia y de la Tecnología está llena de ejemplos inspiradores. Fisher destacó que la inspiración, mejor que te encuentre trabajando. Y, ciertamente, cuando se está imbuido y sumergido en la resolución de un problema, es cuando se tiene la sensibilidad suficiente como para poder establecer la analogía inspiradora de la resolución del problema.

Si hay alguna referencia inexcusable ejemplificadora del proceso innovador es la historia del automóvil. No es un dispositivo más. Y no se dio de la noche a la mañana, sino que su evolución ha ido incorporando mejoras científicas y tecnológicas como en ninguna otra faceta de la creación humana. Incluye, por fin, con una Ciencia y Tecnología, puesta al alcance de todos, no solo una realización académica o inaccesible, sino dispuesta a que todo el mundo pueda disfrutarla, incluyendo como lo hace avances tecnológicos de auténtica vanguardia y alcance en las prestaciones.

El automóvil, vino a cambiar el concepto de distancia, de desplazamiento de fortaleza lo que conlleva una serie de concepciones diferenciales que van desde el propio concepto de hogar, de trabajo, de ocio y un largo etcétera. Es innovación porque vino a cambiar todas las coordenadas hasta entonces en vigor. El mundo ha cambiado, en gran medida por el automóvil.

Pero la innovación que trajo de la mano, no es una sola. No parece que hayan dudas en que el denominado coche es una herramienta que ha aportado la innovación, genuinamente considerada. Su recorrido es largo, no es cuestión de poco tiempo el que se ha ido tomando aportando mejoras sucesivas y constantes. Comienza con la primera revolución en el transporte terrestre.  Se sitúa hace unos 45.000 años en una zona no demasiado cómoda como son las tierras árticas. Tuvo que ser allí a temperaturas en torno a 40 grados bajo cero, cuando convivía con renos que le aventajaban en mucho a la capacidad de desplazamiento cuando sobrevivir era una  función muy directa de dependencia de los animales salvajes, como los citados renos que le proporcionaban tanto alimentación como abrigo. No tenían los humanos capacidad para seguir de cerca a los renos a efecto de darles caza. Los desplazamientos de los humanos estaban limitados  a unos 32 kilómetros por día. Las piernas no daban mayor alcance. Y esto también suponía un problema mortal, por la incapacidad para defenderse llegado el caso, de los animales salvajes. Únicamente eran las piernas lo que disponían para desplazarse y no podían seguir a una manada de renos y mucho menos darles alcance. Era un problema serio. Había que encontrar solución. El desplazamiento había que aligerarlo.

El primer problema estaba planteado. La primera necesidad resultaba obvia. Las huellas reveladoras de la solución alcanzada se han encontrado a unos 480 km al norte de Rusia donde se ha descubierto un asentamiento datado en 9000 años de antigüedad. Se han encontrado muestras evidentes en las que se desvela que los humanos habían encontrado la clave de la supervivencia: restos de lobos junto con humanos. Pero lo grandioso y revelador es que no se han encontrado signos de depredación por animales salvajes, sino de convivencia, es decir que los animales se habían adaptado.. Denotan los restos encontrados que los animales pesaban menos y, por ende, correrían más y mejor que los lobos de los que procedían y que fueron sus ancestros. Eran perros con apariencia y como lobos domesticados. Los hombres cuidaban de ellos porque en unos fragmentos de madera encontrados se identifican como unos patines para desplazarse haciendo el papel de primigenios trineos, tirados por perros o lobos domesticados. Fue el primer pueblo que se reconoce que puso animales a trabajar. Mucho antes de que fueran utilizados los caballos como fuerza de carga, tiro y transporte Esto empleo del animal, no solamente fue una idea genial, sino que fue una idea revolucionaria porque al usar los perros el desplazamiento. Ya avanzaban al mismo ritmo que los renos. Relación cooperativa con los perros. Gracias a los animales se desplazaron los humanos. Los perros fueron los primeros motores de la Humanidad. Una  primera innovación.

El dispositivo básico para trasladar los trineos, con troncos debajo de la estructura de la que tiraban los perros domesticados, se han encontrado similares troncos de madera en Stonehenge, indicando que los monolitos de 20 toneladas eran transportados sobre troncos de sicomoro recorriendo entre 16 y 20 kilómetros por día, usando el mismo método de los trineos. No fueron las únicas culturas en emplear el procedimiento, disponiendo troncos y sobre ellos desplazar los pesados elementos rodando.

Pero no dejaron de haber mejoras posibles, aún con el notable adelanto logrado. Los trineos tirados por perros son inservibles si no se desplazan sobre elementos planos y compactos, como tierra o mejor hielo. Los vericuetos boscosos o los propios   accidentes del terreno invalidaban el trineo. Era necesario una nueva idea, esta capaz de superar esta dificultad. Se necesitaba la rueda. Se estima que la rueda procede del V Milenio a.C. nacida en Mesopotamia  (entre 4000 y 3500 a.C. ) en el taller del alfarero, donde el cincel permitió crear formas sobre los utensilios de barro, que girando daban formas bellas al tiempo que útiles. El torno del alfarero inspiró la rueda. Se sabía hacer girar, por tanto. Posteriormente, la cultura de Andrónovo que se extendió desde Siberia, por toda el Asia Central y hasta los Urales, que practicaban la agricultura del cereal y una ganadería sedentaria, que devino en trashumante y que utilizaba los caballos para monta y para acarreo de materiales y carros de dos ruedas datados entre 2000 y 1200.

Para que una rueda transformara la sociedad se necesitan otros elementos para que hacerla operativa. La idea brillante fue no tanto la propia rueda como el hecho de conectarla a una plataforma fija: el eje. De esta forma se puede llevar desplazando el peso y el truco consiste en la precisión con lo que se disponga ese eje en torno al cual va a girar para lograr el desplazamiento. Si el eje no fuera redondo ni el agujero tampoco lo fuera, se bloquearían, no habría giro. Hoy nos parece obvio pero hubo que experimentar. O no se moverían los ejes y, por tanto las ruedas, o se tambalearía mucho, incluso de forma creciente si no coincide, hasta lograr desbaratar el dispositivo y, al final todo se desmoronaría.  No valía que el soporte del eje fuera de madera. El desgaste llevaba a esta situación Se precisaba el metal para esta precisión,

En unos dispositivos, hoy muy simples y obvios para nosotros, se concentran varias innovaciones. Todos estos primero inventos, después concreciones, acompañadas e desarrollos, van conformando unas perfecciones que devienen en utilidad y progreso. Van permitiendo hacer cosas que anteriormente o no se hacían o se lograban con demasiado esfuerzo o resultaban imposibles. Pero, al tiempo, iban cambiando nuestra percepción de las cosas y desencadenaban progreso. Ahí están las innovaciones.