¿Hago la tesis doctoral? por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

Esta pregunta es una de las más comunes que suelen hacerme los estudiantes de ciencias e ingenierías al terminar su carrera. Salvo contadas excepciones, lo normal es que tengan dudas sobre como orientar su futuro. Y hacer una investigación que conduzca al título de doctor es una de las opciones que suelen barajarse. Mis respuestas suelen empezar normalmente con una pregunta: ¿quieres dedicarte profesionalmente a la ciencia? Si la respuesta es positiva luego siguen más preguntas, claro. Pero antes déjenme que les explique que significa hacer la tesis doctoral a partir del nombre. En muchos países se refiere a la tesis como el “PhD”. Este acrónimo proviene del latín «Philosophiae Doctor” (Doctor en Filosofía), entendiendo esta última en su sentido originario en griego: “amor por la sabiduría” o “la búsqueda del conocimiento profundo”. La tesis doctoral es el máximo grado académico que puede obtenerse tras haber realizado contribuciones originales al avance del conocimiento. En la actualidad es un requerimiento para realizar una carrera científica profesional en la mayoría de las instituciones del mundo, pero en esencia sigue siendo lo que dice su nombre. Mi siguiente pregunta es: ¿sabes cuales son las posibles ventajas y desventajas de la profesión de científico? En general las ideas que suelen tener son bastante estereotipadas, así que suelo darles mi visión personal. Entre las ventajas, se trata de una actividad creativa, apasionante, divertida (a veces, claro), cosmopolita y que siempre ofrece retos. Entre las desventajas, se trata de una carrera incierta, difícil y que exige intensos sacrificios personales. Si el estudiante se inclina a seguir adelante, siento ser un poco inquisitivo y pedirle que se haga más preguntas a sí mismo y que se conteste honestamente. ¿Me gusta realmente la ciencia y/o la tecnología?, ¿me emociono cuando entiendo o descubro algo?, ¿quiero adentrarme en el mundo de los terrenos intelectuales desconocidos?, ¿soy lo suficientemente capaz intelectualmente?, ¿tengo verdadera capacidad de dedicación y sacrificio?, ¿podré concentrarme y evitar distracciones durante al menos cuatro años? Si ha contestado positivamente a la mayoría de estas preguntas, la respuesta será clara: si, no dudes en hacer la tesis doctoral. Si se ha dado una mezcla de respuestas positivas y negativas, pero con un sentimiento interior de querer hacerlo, debería ir también adelante. Por supuesto, una vez tomada la decisión sobrevienen muchas más dudas, tanto o más importantes, sobre como, donde o con quien hacerla. Pero mis consejos prácticos para eso deben esperar a otra futura columna.