¿Funeral por el higo chumbo? por el Prof. Dr. D. Juan Guerra Montes, académico de número

Desde tiempo inmemoriales el hombre viene transportando e introduciendo vegetales por todo el mundo, las plantas de cultivo, obviamente, fueron las primeras aclimatadas. Los conquistadores españoles, en vista de su resistencia a las altas temperaturas y a la sequía, trajeron a Europa lo que conocemos vulgarmente como chumbera o tuna, una cactácea del género Opuntia (Opuntia ficus-indica), nativa de América, concretamente de México.

La introducción comenzó en tierras no productivas de la península Ibérica, posteriormente llegó a Italia y África, de forma que hace medio milenio forma parte del paisaje mediterráneo, fija los terrenos en taludes y caminos con la vegetación natural alterada, delimitan fincas, sirve de corta vientos y, lo que es más relevante, durante decenios ha venido a completar las economías locales con la recolección de sus apreciados frutos y su uso en múltiples campos (cosmética, medicina natural, colorantes, etc.).

Desgraciadamente, esta planta no está considerada como cultivo por los correspondientes departamentos de Agricultura y se tiene calificada como especie exótica invasora por los de Medio Ambiente, de forma que se encuentra situada en una especie de limbo administrativo, pues su mantenimiento y/o protección no cae en la competencia de ningún organismo público.

En España ha convivido la chumbera con la cochinilla del carmín (Dactylopius coccus) durante siglos, sin problemas para la supervivencia de la primera. Sin embargo, la situación se ha visto alterada de forma drástica en los últimos años, con la introducción de otra especie de cochinilla mucho más agresiva (Dactylopius opuntiae), detectada en 2007 en la Región de Murcia. Los campos de chumberas ocupan en total unas 6000 hectáreas en Andalucía, Baleares, Canarias, Extremadura y Murcia, donde sus poblaciones están desapareciendo a un ritmo nunca visto, afectando además a otras regiones del Mediterráneo, donde alcanza proporciones de “epidemia”.

Para luchar contra esta cochinilla se han probado varios remedios propuestos por un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba, la utilización de un hongo entomopatógeno y la propagación de otro insecto que es depredador de la cochinilla, pero en ningún caso han sido eficaces. Finalmente han dado con un remedio “ecológico”, la aplicación de jabón potásico aplicado al 2%, que alcanza una eficacia del 91,5%, siendo además un producto muy barato.

No obstante, las pérdidas de las poblaciones de chumberas son enormes en todos los territorios del sur de España. Esto ha provocado que se estén poniendo en marcha cultivos, pues la demanda de los frutos lo hace altamente rentable.