Excelencia Universitaria en España (o su no existencia) por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico de número

Escribía hace unos meses, en este mismo espacio, sobre la falta de excelencia universitaria en España. A nivel internacional la clasificación de Shanghai ordena las universidades de todo el mundo según su excelencia académica. Pues bien, esta clasificación (http://www.shanghairanking.com/ARWU2012.html) se elabora en base a indicadores tales como los Premios Nobel o Medallas Fields conseguidos por cada Universidad (profesores actuales o antiguos alumnos), investigadores muy citados, artículos publicados en Nature o Science o artículos recogidos en los principales índices bibliográficos. Algunos tertulianos y políticos se permiten decir que la Universidad Española no tiene categoría y que por ello hay que castigarla recortándole aún más la financiación y recargándola de docencia. De acuerdo a la clasificación de Shanghai es cierta esa falta de categoría, pues no hay ninguna entre las primeras 200 del mundo. Pero la culpa por no tener este nivel de excelencia, no es seguramente exclusiva de los profesores universitarios, sino que habrán de compartirla los gobernantes que han instaurado en las universidades unos gobiernos asamblearios que no responden de su gestión ante quienes la financian, los contribuyentes. Y a tener especialmente en cuenta es la escasa financiación dedicada a la investigación, sometida a constantes recortes. Es difícil creer que, en las actuales circunstancias, las universidades españolas puedan atraer a Premios Nobel o puedan producirlos para aumentar así su categoría en las clasificaciones. Hay en estas tierras quien piensa, no obstante, que las universidades se deben dedicar muy principalmente a la docencia y el procedimiento a emplear para valorar la calidad de una Universidad debe ser principalmente la tasa de aprobados de los alumnos y si para ello no sufren demasiado, según su testimonio manifestado mediante encuestas. Late aquí una confusión sobre lo que se debe ofrecer a los alumnos en una universidad, que no creo que deba ser sólo un sitio donde le pongan fácil el aprobado y le proporcionen mascadas unas píldoras de conocimiento, sino un lugar donde haya grandes investigadores capaces de transmitir enfoques y perspectivas diferentes e innovadoras. Si lo que se quiere es que la Universidad sea para excelentes alumnos (como lo son Harvard o Stanford) lo que se buscará será profesores a la vanguardia del conocimiento, aunque sean exigentes y hagan que el alumno se esfuerce. Si por el contrario de lo que se trata es de aprobar a grandes masas donde abunden los poco dotados o poco motivados, se precisarán profesores particulares; y Shanghai seguirá clasificándonos en consecuencia.