Etileno por el Prof. Dr. D. Félix Romojaro Almela, académico honorario

El etileno es un compuesto orgánico gaseoso, constituido por dos átomos de carbono y cuatro átomos de hidrógeno y es el primer término de la serie de los alquenos. Es un gas incoloro y de olor agradable que se obtiene por «craking» del petróleo y a partir del gas natural. Esta pequeña molécula ocupa el tercer lugar de la producción de la industria química, detrás del ácido sulfúrico y nitrógeno, siendo el producto orgánico de mayor importancia tanto por volumen de ventas y facturación. El 60% del etileno obtenido se destina a la producción de diversos polímeros, que vulgarmente conocemos como plásticos. El más conocido es el polietileno, de alta y baja densidad, seguido del estireno y cloruro de polivinilo y todos ellos forman parte de nuestra vida cotidiana. En nuestro entorno, nos encontramos con algunos de los derivados del etileno, en forma de plásticos duros y moldeables, disolvente para pinturas, tintes y adhesivos, fibras acrílicas, etanol industrial, anticongelante para e incluso chalecos antibalas. Pero el etileno no solo tiene una gran importancia industrial, si no que también es una hormona sintetizada por los vegetales y su acción afecta prácticamente a todas las etapas del desarrollo de las plantas, desde la germinación de las semillas hasta la senescencia y muerte de las mismas. Estimula numerosas respuestas de las plantas, como el cierre de los estomas, secreción de látex, enrollamiento de zarcillos, abscisión de flores y frutos, senescencia, floración de las Bromeliáceas, maduración de los frutos climatéricos etc. De todas ellas la más estudiada y conocida es esta última y por ello se la denomina hormona de la maduración. Gracias a su acción tiene lugar la expresión de genes específicos que ponen en marcha los mecanismos responsables de modificar la composición química de los frutos y que adquieran el color, textura y aroma tan apreciados por el consumidor. Además presenta efectos diferentes según se trate de plantas terrestres o acuáticas, pues mientras en las primeras tratamientos exógenos de etileno inhiben la elongación de tallos y raíces, en las segundas estimula considerablemente su crecimiento al inducir la elongación de entrenudos del tallo. Este es precisamente el mecanismo adaptativo de supervivencia desarrollado por el arroz de aguas profundas para lograr crecer en ambientes cercano a la hipoxia. La Naturaleza, que recientemente nos ha castigado con numerosos desastres, tifones, terremotos, sunamis, sequía, a veces nos regala moléculas tan prodigiosas como el etileno.