Etanol. Biocarburante de hoy por el Prof. Dr. D. Francisco García Carmona, académico de número

Poco podían imaginar los brasileños cuando hace varias décadas, haciendo de la necesidad virtud, empezaron a fermentar azúcar de caña para obtener bioetanol con la finalidad de usarlo como combustible en sustitución de la gasolina, que estaban abriendo una de las mejores posibilidades para sustituir el consumo de grandes cantidades de petróleo a nivel mundial. El proceso inicial era fácil, pues los azucares de la caña se presentan directamente fermentable, la extensión de esta técnica de fermentación a polisacáridos pasaba por la previa degradación de estos a azucares simples mediante el uso de enzimas. El uso de almidón procedentes de grano de maíz en EEUU o de trigo y cebada en Europa fue una tarea relativamente sencilla pues la industria del jarabe de fructosa (usado ampliamente como edulcorante en sustitución de la sacarosa) tenía ya enzimas industriales para producir la licuefacción y sacarificación del almidón, procesos que llevan a la degradación del almidón a glucosa fermentable. El verdadero reto biotecnológico era disponer de la glucosa que los vegetales trasforman en celulosa, ya que es el compuesto orgánico mas abundarte en la biosfera y por tanto la mayor reserva de glucosa. En el año 2001, desde el punto de vista científico el problema estaba resuelto, conocíamos las mezclas de celulasas necesarios para el proceso, pero como tantas veces ocurre la solución científica no era económicamente rentable ya que se necesitaba gastar 5$ en enzima para obtener un galón de etanol, ante esta situación ese año el gobierno de EEUU a través de su Departamento de Energía encargó un proyecto a la compañía Novozyme (líder mundial en la producción de enzimas) por valor de 17 millones de $ para que en cuatro años redujera sustancialmente el costo de las enzimas celulíticas. Los resultados de este proyecto han sido comunicados a la comunidad científica en el 12th European Congress on Biotechnology celebrado el mes pasado en Copenhague por el Dr. Cherry de Novozyme Biotech, estos no podían ser mejores ya que han conseguido disminuir el costo de las enzimas 30 veces dejándolo en 0,1-0,18 $ por galón de etanol. Esta drástica reducción se ha producido por aumentar la termoestabilidad, la capacidad catalítica y la producción de celulasas; todas estas mejoras de acuerdo con el Dr. Cherry han sido posibles gracias al uso de la nueva tecnología de evolución dirigida de enzimas. Con estas nuevas enzimas es posible abordar la transformación de todos los materiales celulósicos procedentes de los desechos de la agricultura y de la madera en bioetanol.