Espacio Europeo de Educación Superior por el Prof. Dr. D. Ernesto Martín Rodríguez, académico numerario por el Prof. Dr. D. Ernesto Martín Rodríguez, académico honorario

La Universidad Española, como la gran mayoría de las Universidades Europeas, se encuentra inmersa en un proceso que ha de cambiarla en profundidad. Su objetivo básico es la construcción de un espacio unificado europeo de educación superior que promueva la excelencia universitaria a nivel global y facilite la movilidad. Dicho proceso, que se inició en la italiana ciudad roja de Bolonia en 1999, está a punto de culminar, aunque la fecha límite de adaptación a este objetivo de convergencia, 2010, sólo significará el comienzo del cambio. Su ingrediente más visible es la reducción de la duración de la mayoría de las carreras, lo que requiere el rediseño de los actuales planes de estudio. Y la valoración que hasta el momento se hace del grado de adaptación de las Universidades Españolas a los nuevos aires está siendo realizada casi exclusivamente en función del número de títulos que se han presentado para su evaluación por la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación) y el Consejo de Universidades, vigías del cumplimiento de los criterios de calidad exigibles. Pero el cambio es profundo y afecta, especialmente, al enfoque de la metodología docente y a la evaluación de la calidad de la enseñanza. Es esencial el cambio de criterio del concepto de “crédito”, que en la actualidad es una unidad de medida (10 horas) de la cantidad de clases que recibe el alumno. Ahora el crédito pasa a llamarse ECTS (European Credit Transfer System) y constituirá una medida de la cantidad de trabajo que el alumno ha de dedicar para poder superar los objetivos de una materia dada, objetivos que se especificarán en términos de los resultados deseables del aprendizaje y de las competencias que se han de adquirir con él. Las clases magistrales y otras actividades presenciales constituirán sólo un 60%, aproximadamente, de las horas totales de un ECTS (unas 25 en total). Todo muy diferente al enfoque actual. Son muchos los problemas que surgirán en nuestro camino hacia una Universidad Europea. Los principales, cómo no, asociados a la financiación. En cursos con número reducido de alumnos el problema va a residir “sólo” en conseguir el cambio necesario de mentalidad y metodología de los profesores. Pero ¿qué hacer con los cursos numerosos? Sería preciso que nuestra Comunidad Autónoma comenzara por definir los números límite de alumnos en clases magistrales, tutorías, laboratorios, etc. Ello llevaría a un compromiso de financiación sin el cual el proceso no funcionará.