¿Es el amor una adicción? por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico de número

Numerosos investigadores están buscando actualmente cuáles son las bases neurológicas del amor y curiosamente se ha encontrado que también en esto nos parecemos bastante a otros animales. Estudiando el campañol que es un ratoncillo que vive en la cercanía de charcas, se ha encontrado que basta con cambiar un solo gen para hacer que este animal pase de tener un comportamiento promiscuo a ser monógamo. Este gen codifica un receptor de vasopresina y curiosamente esta hormona está relacionada con el amor entre personas. Utilizando resonancia magnética nuclear se ha descrito que cuando una persona ve la foto de su persona amada se activan ciertas zonas cerebrales en las que abundan los receptores de las hormonas vasopresina y oxitocina. Es además muy interesante que las regiones cerebrales ricas en receptores para estas hormonas se solapan con las que son ricas en dopamina, que es un neurotransmisor que se asocia con la recompensa y esto invita a pensar que se cree una asociación entre ver a una persona amada y la obtención de recompensa. Lo que no está claro es qué vías bioquímicas se asocian a estos mecanismos neuronales. No obstante la dopamina se sabe que reduce los niveles intracelulares de AMP cíclico que es un muy conocido segundo mensajero, esto es, una molécula que se genera dentro de las células en respuesta a la llegada a la superficie celular de ciertas hormonas, y que provoca la activación de numerosos enzimas. Muy llamativo es que se estimulan zonas cerebrales similares cuando se consumen drogas como la cocaína o el alcohol. No obstante se ha propuesto que se distinguen tres tipos de mecanismos neurales en humanos relativos a la reproducción, cada uno de ellos ligado a un tipo de atracción diferente, amor romántico, apego (lo que queda cuando muere el fuego romántico) y lujuria. Cada uno de estos modos utilizará circuitos neuronales diferentes. En los campañoles lo que probablemente se estudia es el apego. Es curioso, también, que cuando se utiliza la técnica de resonancia magnética nuclear para observar el cerebro de madres a las que se da la foto de sus bebés se activan zonas cerebrales que se solapan con las que se activan en el amor romántico. Está claro que estas zonas cerebrales son fundamentales para reflejar relaciones entre individuos en la especie humana. Y para finalizar otra pregunta, ¿no es cierto que todas estas observaciones son extremadamente interesantes y dan mucho que pensar?