Enseñar, formar, educar…adoctrinar por el Prof. Dr. D. Ángel Pérez Ruzafa, académico de número

Hace meses escribía una columna titulada “Ciencia, conocimiento, inteligencia y …”. Los puntos suspensivos se referían a la sabiduría. Allí comentaba que el conocimiento es lo que sabemos de cómo funciona el universo. La ciencia, basada en el método científico, es una herramienta para adquirirlo, pero no la única, ya que la cultura es precisamente el conocimiento de un pueblo, acumulado durante siglos, que le ha permitido sobrevivir y progresar en un entorno dado. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas y sobre todo, de anticiparlos para poder evitarlos. La sabiduría, la más difícil de alcanzar, implica una visión de lo realmente importante y una capacidad de reflexión desprovista de condicionantes, dando el contexto exacto a la inteligencia…

Mientras la ciencia es la única herramienta para responder preguntas con límites de fiabilidad, la cultura y la sabiduría pueden alimentarse de ella, pero no son equivalentes, ni les es imprescindible. La cultura de los pueblos amazónicos o de los bereberes del desierto, les ha permitido sobrevivir en sus respectivos ambientes durante milenios sin haber realizado nunca un experimento; y podemos encontrar la inteligencia y sabiduría que muchos eruditos no alcanzarán nunca, en personas que no han tenido acceso a formación académica alguna.

Lo que se está planteando ahora es quién debe transmitir estas capacidades a las próximas generaciones. La tarea es impresionante, porque de ello dependerán nuestros conocimientos y posibilidades de sobrevivir… pero, sobre todo, de convivir entre nosotros y con el resto de seres vivos.

Siendo la ciencia y el conocimiento científico fundamentales para el progreso de nuestra sociedad, creo que pocos considerarían la cultura y la sabiduría aspectos prescindibles. La ciencia tiende a estandarizar sus protocolos y se mueve en límites estrechos que garanticen su validez. Los científicos y maestros, formados en la ciencia de cada disciplina, son quienes deben transmitir el conocimiento científico acorde a su propia formación y al nivel de sus alumnos… pero el conocimiento cultural y el desarrollo de la inteligencia y la sabiduría pueden tener otras connotaciones. Conozco científicos y “expertos” que se han pasado de listos cuando confrontan sus conocimientos con pescadores, por poner un ejemplo, y sería interesante verlos sobrevivir en la selva amazónica o en el desierto, por mucho que hayan estudiado sus ecosistemas… Y de la sabiduría… ¿qué podemos decir? Uno de los grandes valores de la cultura es su diversidad y su principal riesgo es la imposición de homogeneidad. Las cuestiones culturales no son triviales, aunque fuera del contexto en el que tienen su sentido pueden ser fuente de frustración o confrontación, y el interés en forzarlas o imponerlas, sin libertad de elección, capacidad de reflexión y sentido crítico, ignorando el contexto que las justifica, quizás tenga más que ver con el adoctrinamiento que con la formación…