El microbioma humano no consiste solamente de bacterias: también comprende virus. por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico numerario

Cuando al ciudadano medio, incluso si tiene un nivel alto de educación, se le habla de microbios, lo primero que pasa por su mente es que son peligrosos para la salud. Esta percepción ha cambiado algo en los últimos tiempos en lo referente a las bacterias, gracias a las numerosas investigaciones que se vienen desarrollando en los últimos tiempos y que comienzan a llegar al ciudadano medio.

Se dice con respecto al microbiona humano (conjunto de microbios que viven asociados al organismo humano) que tenemos una especie de simbiosis con multitud de bacterias y de la alteración del equilibrio que tenemos con ellas pueden derivarse consecuencias perniciosas. Sin embargo cuando se habla de este microbioma no es muy común el referirse a los virus. Es por eso interesante que, gracias al avance de las técnicas genómicas, haya sido posible el identificar numeroso virus que viven asociados al organismo humano, de una u otra forma. Se les encuentra en el tracto digestivo, en los pulmones, en la piel o en la sangre. La verdad es que poco se sabe todavía de muchos de ellos. Pueden estar asociados a enfermedades que no tenían explicación o puede que no sean peligrosos, o incluso que sean beneficiosos.

La identificación de estos virus se lleva a cabo mediante el análisis de secuencias de DNAs que se aislan de muestras clínicas y que se comparan con bancos de secuencias de virus. Hasta hace poco solo se conocían dos especies de polioma virus capaces de infectar a humanos. En los últimos años, gracias a estas técnicas, se han identificado hasta 13 de estas especies. Los poliomavirus (así llamados por poder ocasionar múltiples tumores) se adquieren a menudo en la niñez y permanecen dormidos hasta que una depresión en el sistema inmunológico del individuo les permite multiplicarse. Se les asocia con diversas patologías relacionadas con diversos órganos y tejidos, como riñón o sistema nervioso. En el mismo caso están otros virus como los papilomavirus o los herpesvirus.

Entre todos ellos los más comunes y sin embargo poco estudiados, son los anellovirus, que se encuentran en la sangre de virtualmente todos los humanos adultos. Estos virus se transmiten muy pronto después del nacimiento. Poseen además la característica de tener una tremenda diversidad genética, por lo que pueden infectar diferentes tejidos con diferentes consecuencias. Pero no está claro si son patogénicos, al menos en algunos casos, o no. Se ha observado que en individuos inmunodeprimidos la infección por anellovirus da lugar a inflamación crónica, pero de bajo nivel. Pero sin embargo dada su ubicuidad en humanos se puede sospechar que han evolucionado junto a nosotros sin perjudicarnos seriamente.

Estas técnicas de análisis genómico están permitiendo también el descubrimiento de otros muchos virus en el tracto respiratorio o en las heces de personas adultas sanas o de niños igualmente sanos. Entre ellos aparecen astrovirus, parvovirus, picobirnavirus y muchos otros. De todos ellos se ignora casi todo con respecto a su papel en la salud o la enfermedad de los humanos.

En resumen, que aunque disfrutemos de una perfecta salud, tenemos múltiples virus asociados a nuestro organismo. ¿Serán beneficiosos para nosotros? Algunos de estos beneficios pueden ser fáciles de imaginar. Las infecciones en niños pueden ayudar a que nuestro sistema inmunológico se desarrolle adecuadamente. Estas infecciones pueden resultar atenuadas por la acción de los anticuerpos provenientes de la madre a través de la placenta o de la leche. Serían como vacunaciones naturales. También algunos de estos virus pueden proteger contra infecciones de otros virus. Por ejemplo, el pegivirus (de la misma familia que el zika, el dengue o el de la hepatitis C) puede ser de ayuda contra el HIV, posiblemente porque se fija a los mismos receptores celulares o porque compite por componentes celulares durante la replicación de ambos. Otra posible ventaja es que los virus tienen una clara preferencia por células que se replican rápidamente y por tanto pueden atacar a las células cancerosas.

Muy interesante también es que nuestro genoma contiene hasta un 8% que proviene de retrovirus que se insertaron en la línea germinal humana en un momento dado y, lo que es más de destacar, algunas de las funciones de las proteínas codificadas por esas secuencias se han adoptado como propias por los humanos (y por otros animales y plantas). Por ejemplo, algunas proteínas codificadas por estas proteínas pueden bloquear receptores que podrían ser utilizados por otros virus patogénicos. Otras de estas proteínas sirven para catalizar fusión de membranas y se han convertido en esenciales para los humanos

Mucho queda por saber en este apasionante campo, pero todo hace pensar que, efectivamente, al igual de lo que ya empezamos a sumir con las bacterias, no todos los virus son perjudiciales para nosotros y si hemos asimilado genes virales como propios, en parte somos también virus.

Para saber más: Viruses of the Human Body. Eric Delwart en The Scientist.

http://www.the-scientist.com/?articles.view/articleNo/47291/title/Viruses-of-the-Human-Body/