El Universo de Platón por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

El mundo de las formas (o ideas) de Platón es el reino del ser inmutable y eterno que contiene los objetos de la comprensión racional mediante argumentos matemáticos para alcanzar una aprehensión segura de la verdad y la realidad. El reino inferior contiene «aquello que está en continua transformación», pero nunca llega a ser real. Así pues, el mundo visible, del cual hay dar cuenta, es una imagen cambiante de un modelo eterno. Es un reino, no del ser, sino del devenir. Nunca puede haber una declaración final de la verdad exacta sobre este objeto cambiante.

Ante Sócrates, Timeo se presenta como “el más sabio en Astronomía y el que más ha trabajado para conocer la naturaleza de las cosas, comenzando por la formación del Universo”. Timeo comienza afirmando que el mundo (Universo) ha tenido un comienzo. En efecto, el Universo es visible, tangible y corpóreo y todo lo que tiene estas cualidades es sensible; y todo lo que es percibido por los sentidos requiere una causa, por lo que el mundo debe tener una causa, es decir, un creador (Demiurgo). Para ser visible necesita el fuego y para ser tangible la tierra. De ahí que el creador, cuando comenzó a armar el cuerpo del Universo, se dispuso a hacerlo de fuego y tierra, y para que haya un vínculo entre ambas el Demiurgo colocó el agua y el aire entre el fuego y la tierra. Estos son los cuatro elementos principales.

Cada elemento está formado por moléculas, que son sólidos geométricos regulares, uno por cada elemento. Cada molécula, a su vez, está formada por átomos, que serían triángulos rectángulos. Platón determina que los únicos triángulos rectángulos atómicos son el escaleno de ángulos 30, 60, 90 grados y el isósceles, de ángulos 45, 45, 90. Así, una molécula de fuego es un tetraedro, cuyos átomos son triángulos equiláteros; una de aire es un octaedro; una de agua es un icosaedro; y una de tierra es un cubo.

Platón proclama que el Universo es un ser vivo y único y el Demiurgo lo ha hecho lo más parecido a su modelo. Es esférico, porque esa es la forma más perfecta y hermosa, y le aplicó un movimiento circular sobre sí mismo y en torno a un punto fijo con movimiento uniforme y circular. El Universo no puede ser eterno, como lo es una forma, ya que surge, así que cuando el Demiurgo creó el Universo, también creó el tiempo. Siguiendo a Aristóteles, Platón define el tiempo como el número que mide el cambio con respecto al antes y el después.