El ojo biónico por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

En 1995 les hablaba en las páginas de este mismo diario sobre una asombrosa noticia del momento. Varios grupos de investigación en EE.UU pretendían implantar un microchip en el ojo humano para restaurar la visión en personas con enfermedades de la retina, prácticamente ciegas. Además del implante se requería una cámara y un procesador de video, que los pacientes llevarían colocados en un dispositivo con cierto parecido externo a unas gafas. Y tras 20 años de trabajo, lo que parecía ciencia ficción: un ojo biónico que hiciera ver a los ciegos, se ha convertido en una realidad. La semana pasada se ha autorizado su uso en EE.UU y más de 50 personas en todo el mundo ya lo tienen instalado. Los potenciales destinatarios de estos implantes son pacientes con enfermedades de la retina que mantengan operativas las partes del sistema visual anteriores y posteriores a los fotorreceptores dañados. El implante restablece la comunicación entre la escena y la imagen visual en el cerebro, que se encuentra cortada en la retina dañada. Las enfermedades de la retina que constituyen el objetivo de estos sistemas son la retinopatía diabética, la retinitis pigmentaria y las degeneraciones maculares seniles. De momento, la empresa que comercializa el dispositivo (a un precio de unos 80000 euros, sin contar la cirugía) se ha centrado en pacientes con retinitis pigmentaria con pérdidas muy severas de visión. Aunque los resultados dependen de las personas, muchas vuelven a percibir luces y movimientos. No se trata de una restauración completa de la visión, pero es un paso importantísimo, pues como declaró uno de los pacientes, para quien no ve nada, ver algo resulta ser muchísimo. Esta historia muestra varias moralejas importantes. Tenemos la suerte de estar en un momento en el que muchas cosas que parecían imposibles ya no lo serán. Existen razones para que miles de personas afectadas por retinopatías tengan esperanzas. Por otro lado, los tiempos en ciencia suelen ser siempre largos y se requiere paciencia. Se pensaba que en unos pocos años estos sistemas serian una realidad, pero se han necesitado 20 años para producir todavía una visión muy rudimentaria. Y la investigación para obtener avances importantes es cara. En este proyecto se han invertido al menos 100 millones de dólares y se necesitarán muchos más para mejorar los sistemas. ¿Pero cuanto vale que una persona ciega durante años pueda volver a desenvolverse sola en las calles de su ciudad?