El europio y los billetes de 500 euros por el Prof. Dr. D. Gregorio López López, académico de número

Falsificar un billete de 500 euros es más difícil de lo que parece. El secreto reside en el europio, un elemento químico de la tabla periódica cuyo símbolo es Eu y su número atómico es 63. Es el elemento más reactivo de la familia de las tierras raras y puede formar compuestos fluorescentes usados en dispositivos como lámparas fluorescentes, televisiones en color, escáneres de detección de drogas y para la protección de los billetes contra la falsificación.

Las moléculas fluorescentes absorben luz de alta energía (luz ultravioleta) pero emiten esa energía en forma de luz visible de menor energía. Dependiendo de la molécula de la que forme parte, el europio puede emitir luz roja, verde o azul. Para preparar la tinta, se añaden iones de europio a una tinta fluorescente. Los tintes de europio constan de dos partes. De un lado está el receptor, que forma la mayor parte de la molécula y capta la energía luminosa incidente, que el europio no puede absorber, la transforma en energía vibratoria, que el europio sí puede absorber, y la lleva hasta la punta de la molécula. Allí la recibe el europio, que excita sus electrones, y éstos saltan a niveles de energía superiores. Pero justo antes de que los electrones salten, se desplomen y emitan, una parte de la onda de energía entrante “rebota” y regresa al receptor. A causa de esta pérdida de energía, cuando los electrones caen de vuelta a su nivel producen luz de menor energía.

En los billetes de 500 euros, los tintes fluorescentes se escogen de manera que el europio parezca apagado bajo la luz visible, de modo que un falsificador crea que ha obtenido una réplica perfecta. Pero si se pone el billete bajo un láser especial, el láser excitará a la tinta invisible. Y entonces se producirán los siguientes cambios. El bosquejo de Europa de los billetes brilla con un color verdoso. Una corona de estrellas de color pastel gana un halo amarillo o rojo, mientras que monumentos, firmas y sellos ocultos brillan en color azul marino. Para descubrir a los falsificadores, la policía sólo tiene que buscar billetes que no muestren todos esos signos. Así que en cada billete en realidad hay dos: el que vemos y un segundo oculto dibujado por encima del primero, como un código incrustado.