Distrofias musculares: terapias por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

La identificación de los genes mutados en las distrofias abrió el camino a la terapia génica. El uso de adenovirus como vectores para introducir versiones correctas de los genes se interrumpió porque su elevado tamaño impedía la difusión en el músculo y ocasionaba graves problemas inmunológicos. Los vectores virales actuales son más pequeños y menos inmunogénicos, y aunque no pueden acomodar un gen tan grande como el de la distrofina, admiten los genes implicados en la distrofia de las cinturas y fragmentos del gen de la distrofina. Las pruebas clínicas en fase I y II, vía inyección intramuscular de tales vectores, se desarrollan en Francia (http://www.afm-france.org/), los ensayos en fase I con minigenes de distrofina en USA (http://www.mda.org/research/view_ctrial.aspx), y la utilidad de vectores que portan herramientas para reparar los genes mutados se estudia en Holanda (http://www.trialregister.nl/trialreg/admin/rctview.asp?TC=712) y USA (http://clinicaltrial.gov/ct2/show/NCT00159250;jsessionid=ED5806BC32E7EFF11F42 859C2F990C9A?order=12). Una alternativa a la sustitución o reparación del gen mutado es la terapia celular. Los datos son alentadores con células madre mesenquimales de médula ósea, que tras su manipulación y cultivo se convierten en musculares. También son satisfactorios los trasplantes de mesoangioblastos en animales deficientes en distrofina, pero se desconoce la eficacia de los pericitos, células humanas equivalentes a los mesoanglioblastos. En ratones sin distrofina, la degeneración muscular se detiene o atenúa fuertemente al aumentar 3-4 veces la cantidad de utrofina, una proteína parecida a la distrofina. Se conocen fármacos que aumentan poderosamente la producción de utrofina y las pruebas de su eficacia en humanos ya han comenzado (http://www.summitplc.com/). Enzimas y factores de proliferación celular también incrementan la producción de utrofina y de varias proteínas asociadas a la distrofina. Así, la supresión en ratones del gen de la miostatina, un inhibidor natural del desarrollo del músculo, aumenta la masa muscular unas 200 veces, de modo que los anticuerpos contra la miostatina pueden ser excelentes herramientas contra las distrofias en humanos (http://www.wyeth.com/). La utilidad de las terapias génicas y celulares en estudio, el beneficio que sobre la masa muscular ejercen el factor de crecimiento parecido a la insulina (IGF-1) y los inhibidores de histona desacetilasas, la acción regeneradora de ciertos anti-inflamatorios y la mejor accesibilidad al músculo de células reparadoras han abierto fundadas esperanzas al tratamiento de las distrofias. En un plazo razonable se dispondrá de medios terapéuticos cuya aplicación, según la clase de distrofia y el tipo de mutación, mejorarán la calidad y la esperanza de vida de los pacientes.