Descubridores de las ondas gravitacionales por el Prof. Dr. D. Miguel Ortuño Ortín, académico de número

Columna de la Academia publicada en el Diario La Verdad el 24 de junio de 2017

El Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2017 ha recaído en los descubridores de las ondas gravitacionales. Más concretamente en los físicos Rainer Weiss, Kip S. Thorne y Barry C. Barish y en el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés).

Las ondas gravitacionales son perturbaciones del espacio-tiempo producidas por los eventos gravitatorios más violentos, en los casos detectados hasta la fecha, la fusión de dos agujeros negros que giran uno alrededor del otro, cada vez más cerca, emitiendo parte de su energía en forma de ondas. De acuerdo a la teoría de la relatividad general de Einstein, la materia curva el espacio-tiempo produciendo la atracción gravitatoria. Cuando se trata de objetos muy masivos con grandes aceleraciones, esta deformación puede viajar a la velocidad de la luz alejándose de sus fuentes en forma de ondas gravitacionales.

La detección de ondas gravitacionales ha sido uno de los experimentos recientes más significativos: por una parte, proporciona una fuerte evidencia a favor de la teoría general de la relatividad para campos gravitatorios muy intensos y, por otra, supone una herramienta de futuro en la observación del universo, no basada en ondas electromagnéticas como el resto de instrumentos.

En los años ochenta, los físicos norteamericanos Rainer Weiss, Kip S. Thorne y el escocés Ronald Drever propusieron la construcción de LIGO con el fin de poder detectar ondas gravitacionales.  Rainer Weiss es en la actualidad profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Kip Stephen Thorne fue profesor en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) hasta 2009, en que se dedicó a la difusión de la física en programas de televisión, libros y escritos diversos. Ronald Drever también era profesor en esta institución y falleció en marzo de este año por lo que no ha recibido el premio. El tercer receptor del premio, Barry C. Barish, es de nuevo del Caltech y fue el principal impulsor de la construcción de LIGO, así como su primer director.