De proteínas, péptidos y comportamientos por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

La Bioquímica y la Biología Molecular intentan responder a la pregunta ¿qué es la vida? o en otras palabras ¿dónde reside la cualidad de lo que llamamos vida? Puesto que todos los organismos, desde los más sencillos, los virus, hasta los más complejos, las plantas y animales, están compuestos por carbohidratos, lípidos, nucleótidos y proteínas, el reto de desentrañar dónde residen y cómo se articulan las manifestaciones de ‘la vida’ pasa por comprender, en términos de moléculas y átomos, los principios que dirigen y regulan cada una de las actividades de los seres vivos, los humanos incluidos. Tal vez, al intentar explicar las actividades de la especie humana en base a interacciones entre átomos y moléculas caigamos en una suerte de reduccionismo e incluso determinismo, en la medida que pueda suponer una restricción en la capacidad de elegir libremente del ser humano. Pese a ello, la información disponible apoya la idea de que la herencia genética y las situaciones familiares, socio-culturales y económicas de la infancia influyen poderosamente en la conducta de los adultos. Para entender en términos moleculares la vida y sus manifestaciones habremos de conocer antes las funciones que desempeñan carbohidratos, lípidos y proteínas y el significado de sus interacciones a dos y tres bandas. La tarea no es nada fácil, si tenemos en cuenta que el genoma humano, con sus 23000-25000 genes, es capaz de codificar unas 100.000 proteínas distintas, y eso sin contar las variantes de una misma proteína que derivan de la adición de azúcares, fosfato y otros cambios. Merced a las proteínas, y sus parientes los péptidos, los humanos podemos movernos y alimentarnos, relacionarnos con otros, elegir, aceptar y rechazar, dormir y despertar, disfrutar de una hermosa visión, mantener la salud física y mental…Cuerpo y mente se sostienen el uno al otro mediante un diálogo preciso y continuo, cuyas pautas y consecuencias comienzan a ser comprendidas en términos moleculares. La relación entre la pérdida de función de algunas proteínas y las depresiones, los fallos de aprendizaje y memoria, los cambios en la conducta inducidos por péptidos producidos en neuronas y otras células de nuestro cuerpo, y la implicación de ciertas proteínas en los graves problemas del Alzheimer y Parkinson no hacen sino resaltar la relación entre las actividades de las proteínas y las funciones cognitivas. Extender y comprender mejor tales relaciones servirán para explorar nuevas estrategias terapéuticas.