Davos también es ciencia y tecnologia por el Prof. Dr. D. Juan María Vázquez Rojas, académico numerario

Davos es una pequeña ciudad suiza que, anualmente desde 1991, convoca al Foro Económico Mundial para reflexionar sobre los principales problemas a los que nos enfrentamos como habitantes de un mismo planeta.  Acaba de celebrarse con la asistencia de relevantes líderes políticos, de opinión o económicos, llenando de noticias los medios de comunicación mundiales.

Un año más, aunque desapercibidas para el gran público, la ciencia, la tecnología y la innovación han tenido su espacio de reflexión sobre hacia dónde se dirigen. Una suerte de quo vadis para la I+D+I.

Reflexionar sobre la relación entre los científicos, la ciencia, la tecnología y los ciudadanos ha sido uno de los principales debates como estrategia para tener sociedades más formadas, capaces de decidir en un planeta cambiante, y no solo debido al cambio climático. También la necesidad de la alfabetización digital reforzando el pensamiento crítico y la creatividad. O la empatía y la colaboración necesarias para evitar desigualdades como resultado de los avances científicos y tecnológicos.

Los efectos ineludibles de la cuarta revolución industrial en la que estamos inmersos han estado también bajo los focos, no como amenazas para nuestro bienestar o el empleo, sino como cambio sustancial imparable que obliga a los países y sus gobiernos, junto a sus científicos, a sumarse a esta discusión y diseñar un futuro que, de otro modo, nos diseñará a nosotros.

En Davos se han señalado las tecnologías relevantes, emergentes y digitales, que van a afectar a la sociedad civil de un modo inequívoco y sobre las que habrá que tomar decisiones. El uso de millones de datos que se generan diariamente, públicos y privados, cuyo uso del quién y el cómo pueden ser utilizados debe ser definido; la seguridad en los entornos digitales; la inteligencia artificial y los algoritmos de aprendizaje; blockchain y las tecnologías distribuidas; los drones y los vehículos autónomos, incluido el servicio de mensajería y reparto; las impresoras multidimensionales; la realidad virtual, aumentada y mixta o las biotecnologías como aquellas asociadas a la edición genética y los entornos en las que son o deben ser desarrolladas y aplicadas.

El conocimiento y las innovaciones tecnológicas cambian diariamente el mundo. Y en Davos se han analizado casos reales, iniciativas públicas, privadas o en colaboración de ambas partes que deben servir de inspiración a las estrategias europeas (como las misiones del próximo programa Horizonte Europa), nacionales o regionales. Soluciones a nuestros problemas más urgentes como sociedad y entre las que están las necesidades energéticas, de recursos naturales, de contaminación, de envejecimiento, de alimentación, de demografía, migraciones o debidas al cambio climático y que requieren de un nuevo modo de pensar como se hace, a modo de ejemplo, a través de la economía circular.

Davos ha vuelto a ser un espacio de reflexión sobre nuestro futuro como humanidad y la ciencia y la tecnología, un año más, han vuelto a dejar sus necesarias contribuciones.