D. Santiago Ramón y Cajal, hoy y siempre por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

Para Begoña

Acaba de aparecer una nueva biografía de nuestro primer Nobel de ciencias: “The Brain in Search of Itself: Santiago Ramón y Cajal and the Story of the Neuron”, by Benjamin Ehrlich. Efectivamente, está escrita en inglés, pero tiene una fácil traducción: El cerebro en busca de sí mismo: Santiago Ramón y Cajal y la historia de la neurona. La primera reseña a esta novísima obra la hace Alison Abbott para Nature (Vol. 605, de 26 de mayo de 2022) con el solemne título “Un relato biográfico en torno al precursor de la neurociencia moderna y su desarrollo”.

Además de elogiar el tesón investigador de D. Santiago, Ehrlich nos recuerda su famosa disputa con Camillo Golgi, felizmente resuelta a favor de nuestro Nobel. Además, presenta a Cajal como un escritor fecundo y lúcido que publicó divulgación científica y novelas, así como innumerables trabajos académicos.

Dejando su obra científica para los expertos, merece la pena recordar, y animar a su lectura, la ágil pluma de D. Santiago apta para todos los públicos. A saber, “Cuando yo era niño”, “Mi infancia y juventud”, “Recuerdos de mi vida”, “El mundo visto a los ochenta años”, “Aforismos y charlas de café”, “Psicología de don Quijote y el Quijotismo”, “Cuentos de vacaciones. Narraciones seudocientíficas”, “Consejos para jóvenes científicos” y “Reglas y consejos sobre la investigación científica. Los tónicos de la voluntad”.

De cara a las vacaciones, hay dónde elegir, para todos los gustos y con plena seguridad de que D. Santiago a nadie defraudará. Por ejemplo, me atrevo a aconsejar “Cuentos de vacaciones. Narraciones seudocientíficas”. Son cinco relatos, con intención moralizadora, que el autor dudó en publicar “tanto por lo estrafalario de las ideas como por la flojedad y desaliño del estilo”. El subtítulo de Narraciones seudocientíficas se refiere a que los cuentos se basan en hechos o hipótesis racionales de las ciencias biológicas y de la psicología moderna.

El carácter de esta columna nos permite airear los consejos de D. Ramón para los jóvenes -por edad o por espíritu- científicos. Ahí van: 1) Independencia de juicio, para ser receloso y escudriñador de la obra de tus predecesores y maestros; 2) Perseverancia en el estudio, en el sentido de orientar permanentemente todas tus facultades, sin descanso, sobre un objeto de estudio; 3) Pasión por la gloria, pues al investigador le alientan dos aspiraciones: el amor a la ciencia y la pasión por la gloria. El predominio de ambas explica su vida entera; y 4) Patriotismo, para elevar el prestigio de tu patria, sin denigrar el crédito de la de los otros.