¿Cuál será el color de nuestro futuro? por la Prof. Dra. Dª. María Ángeles Esteban Abad, académica de número

Columna de la Academia publicada en el Diario La Verdad el 4 de noviembre de 2018

Vivimos en un mundo globalizado e industrializado que cambia a gran velocidad. Ello es debido al enorme crecimiento que tiene lugar simultáneamente en muchas zonas. Hace algunos años se acuñó el término de crecimiento verde en el que convergen los intereses de la economía y del ambiente. En este contexto, el valor del capital natural se ve como un factor de producción que es finito y agotable, por lo que se han de realizar esfuerzos para que se mantenga y se proteja. Este concepto fue matizado para incluir los temas sociales de superación de la pobreza y, sobre todo, los intereses de equidad y desarrollo humano. La Agencia Europea para el Ambiente interpreta la economía verde como una economía en la que las innovaciones y las políticas aplicadas permiten que la sociedad genere cada vez más valor y más empleo ayudando a reducir la pobreza, a la vez que conserva los sistemas naturales que la sustentan. En este nuevo enfoque la producción y el consumo han de ser sostenibles.

Por otro lado, según la Fundación Aquae (Fundación del Agua) el 97% del agua que hay en la Tierra se encuentra en los océanos. Por ello, muchos continentes, incluida la vetusta Europa, miran ahora a los mares y océanos con otros ojos. El resultado es el crecimiento azul, una estrategia que promulga el crecimiento sostenible de los sectores marino y marítimo. Esta visión azul de la economía reconoce la importancia de los mares y océanos como motores de la economía europea por su gran potencial para la innovación y para el crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Tenemos ahora la ardua tarea de diseñar estrategias que posibiliten que se implementen las medidas más adecuadas para fomentar el crecimiento sostenible, teniendo en cuenta los factores oceanográficos, climáticos, económicos, sociales y culturales de las diferentes cuencas marítimas.

Sin embargo, es descorazonador reconocer que, a pesar de que muchas organizaciones internacionales llevan décadas tratando de concienciarnos de la importancia de preservar los recursos naturales y contener la contaminación, las acciones implementadas en este sentido son todavía muy insuficientes. Este inmenso problema global requiere una solución consensuada por los principales actores políticos y económicos a nivel internacional, pero también a nivel regional, local e individual. Merece la pena aportar nuestro grano de arena a la supervivencia del planeta ya que, aunque sea caro, resultará muy rentable. ¿Cuál es el color resultante al mezclar verde y azul? color futuro.