¿Correr para ser más listos? por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

Si usted se encuentra entre el numeroso grupo de personas que necesita muchas buenas razones para hacer ejercicio regular, está de enhorabuena. Ahora tiene una más que puede ser definitiva para cambiar su modo de vida. En varios experimentos recientes se ha encontrado que realizar ejercicio aeróbico, por ejemplo correr, nos puede hacer más listos. Está bien demostrado científicamente que realizar ejercicio, en combinación con una dieta adecuada, es la mejor forma para mantenerse sano y vivir feliz más tiempo. Muchos estudios, tanto en modelos animales, como epidemiológicos, muestras los beneficios incuestionables para la salud del ejercicio realizado al menos durante 30 minutos diarios. Pero, aún más interesantes son las nuevas evidencias que sugieren un beneficio inesperado: mejorar nuestras capacidades cognitivas, es decir hacernos más listos. Algunos científicos han llegado a sugerir que el ejercicio físico puede hacer más por nuestro cerebro que los juegos de entrenamiento mental. Se preguntarán cuales son los mecanismos que relacionan el ejercicio físico y la mejora mental. Mantener el cuerpo en movimiento requiere la activación de múltiples procesos neuronales, relacionados con el equilibrio, la visión, el control muscular, etc… Una mayor activación neuronal necesita más nutrientes. La forma en que las neuronas se nutren durante el ejercicio físico parece que puede explicar mejoras en los procesos mentales y de la memoria. Un grupo de científicos de la Universidad de Tsukuba en Japón han realizado un experimento en ratas tras realizar ejercicio, notando que la presencia de los niveles de glucógeno en el cerebro aumentaba en un 60% en algunas zonas, como el hipocampo, lo que podría estar en relación con mejores capacidades cognitivas. En otro interesante experimento realizado en la Universidad de Illinois en Estados Unidos, se separaron varios grupos de ratones en varias estancias. En unas se les proporcionaba una vida agradable con comida apetitosa, cómodas camas y estímulos variados. En otras, se añadían unas ruedas donde los ratones podían ejercitarse y un tercer grupo no disfrutaba de ningún estímulo pero tenía la rueda para hacer ejercicio. Tras un periodo en estos diversos entornos, los ratones se sometieron a pruebas cognitivas y finalmente se les examinaron sus tejidos neuronales. Adivinen lo único que importó para garantizar los mejores resultados en los exámenes: el ejercicio. Sólo los ratones que disponían de rueda y hacían ejercicio se volvieron más listos. Si estos resultados se pueden extrapolar a los humanos, ¿a que espera para empezar a correr, o caminar, a diario?