CONSTANTE HUMANA UNIVERSAL por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico numerario

La fisiología humana estudia las funciones del cuerpo humano. Es una de las Ciencias más antiguas del mundo. La función biológica es el objeto de su estudio. Desvelar como el organismo se mantiene con vida. En este escenario, maneja las denominadas constantes fisiológicas, que reflejan los parámetros fisiológicos, como frecuencia cardíaca, respiratoria, presión arterial, temperatura, peristalsis, pH, reflejos pupilares y rutiliano, tiempo de vigilia, ciclo ovárico, peso, talla, etc

 

La Homeostasis refleja la constancia de las condiciones del medio humano interno. Las funciones de cada uno de los órganos se superponen a las de los restantes, en un coro armonioso que permite la vida del ser humano. El medio interno está compuesto hasta en un 65% de líquido, la mayor parte intracelular. Hasta un 65% es agua y el 35% restante extracelular. En este último se encuentran diluidos los iones y nutrientes que aseguran la función de las células, es el denominado medio interno. El equilibrio homeostático es la clave de la vida. Su fallo puede ser incompatible con la vida. Los sistemas de control son decisivos y, entre ellos, los genéticos, que tienen lugar en el interior de las células, resultan ser los más complejos. Hay otros que actúan a nivel de órgano o sistema, como regulaciones de concentraciones de oxígeno, de dióxido de carbono, los reguladores de la presión arterial o la temperatura corporal, etc. El mecanismo básico de control se establece en términos de retroalimentación negativa, es decir, en función de que la concentración de algún factor sea muy diferente de la apropiada, tanto positiva como negativamente, con lo que se disparan mecanismos que devuelven al factor el valor que debiera mantener. En suma, se mantiene la homeostasis. La denominada retroalimentación positiva, es fatal para el organismo porque genera mayor inestabilidad. Se le denomina círculo vicioso, y no es más que una espiral creciente retroalimentada, por tanto explosiva. Por ejemplo, una hemorragia provoca la pérdida de sangre, pudiendo llegar a superar el umbral de funcionamiento correcto del corazón. La presión arterial cae y las arterias coronarias disminuyen el riego sanguíneo al corazón, lo que provoca que el músculo cardiaco empiece a sufrir por falta de oxígeno. El corazón se debilita y se encamina al colapso. Círculo vicioso. En casos, la retroalimentación positiva es saludable, como la oxitocina en al parto.

 

De todos es conocido que la temperatura corporal se sitúa entre 35.5 ºC y 37 ºC; la frecuencia respiratoria entre 12 y 20 respiraciones por minuto; la frecuencia cardíaca entre 60 – 100 latidos por minuto; la diuresis entre 800 y 1500 mililitros diarios; el peso varía con la edad sexo y altura, pero el Índice de Masa corporal (IMC) se sitúa entre 18.5 y 24.99; la presión arterial entre 80 (sistólica) y 120 (diastólica)  milímetros; la evacuación de heces entre 1 y 3 veces por día; el pH del cuerpo entre 7.32 y 7.42, es decir,  ligeramente básico, etc.

 

Hay otro tipo de constantes, como propone Hammerman, con visos de carácter universal y caracterizando a la raza humana en su conjunto. Se inspiró en la “teoría de la carrera de competición” propuesta por Keller que analizaba las características fisiológicas de los records ya que se sitúan muy próximos al límite de las capacidades del cuerpo humano. Comparando valores correspondientes a mujeres y a hombres, dio con unos valores universales independientes de capacidades físicas y requerimientos de cualquier deporte. Obtuvo la relación entre los tiempos de los records obtenidos por hombres y por mujeres y esta razón representa la velocidad relativa entre sexos. Usain Bolt recorrió los 200 metros en 19.19 segundos. Florence Griffith  lo hizo en 21,34 segundos. La ratio entre la velocidad de mujeres y hombres era 0.899. Pero esta relación, para las categorías entre carreras desde 30 a 100 metros, media maratón o maratón completa, se situaban entre 0.820 y 0.923. En las carreras efectuadas en interior, las relaciones correspondientes para 100 metros y  hasta maratón fueron de 0.89.  La ratio es, esencialment, constante. Pero si se examinan otros deportes, como el kayak para distintas distancias, desde 200 m hasta 5000 metros  y un número de remeros de uno, dos o cuatro, para todas las categorías la ratio fue de 0.89. En natación ocurre otro tanto de lo mismo. Para 30 categorías, desde libre hasta mariposa y todas las distancias de competición, la ratio fue de 0.90. Para la carrera en bicicleta, otro tanto de lo mismo con 0.89 de ratio.  En remo y en 10 categorías, la ratio fue 0.90. En patinaje sobre hielo, en 7 categorías, la ratio fue de 0.92. En suma, en 90 categorías el valor medio de la ratio fue de 0.89, con una desviación del 2%. Todo indica que hay un valor invariante mantenido a lo largo de los últimos 50 años. Debe tener una explicación fisiológica. Si, como avanza Hammerman, pudiera deberse al contenido de hemoglobina, resulta que para el hombre es 13.6 – 17.5 y para la mujer 12.0 – 15.5, cuya ratio se sitúa entre 0.88 y 0.89. Pudiera tratarse de una constante universal. Al final, todo se sabe o se puede saber.