Comprométase con la Ciencia por el Prof. Dr. D. Juan María Vázquez Rojas, académico de número

En estos tiempos en los que parece que nadie confía en nadie, los científicos vuelven a ser uno de los colectivos en los que más se confía y más se valora atendiendo a los resultados del último “euro barómetro”. Sin embargo, aunque la opinión de los ciudadanos ha cambiado en los últimos años a favor de la prioridad que debe tener la ciencia y la tecnología en el gasto público, el compromiso y la participación individual sigue siendo muy limitada. La ciencia y la tecnología necesitan más compromiso y participación de los ciudadanos. Los investigadores tenemos que ser mejores comunicadores; explicar más y mejor qué hacemos, cómo lo hacemos, con qué lo hacemos, cuáles son nuestros resultados y como, todo esto, se traslada al bienestar de la sociedad es su más amplia acepción. Pero lo importante, en mi opinión, es que no solo la ciencia y la tecnología tengan como prioridad mejorar el bienestar social sino que los ciudadanos confíen su bienestar a la ciencia y la tecnología, que las hagan un poco más suyas, que las defiendan, que participen y se comprometan. En este sentido, y más allá de su asistencia en actividades de ciencia (exposiciones, museos, etc.), en estos momentos se requiere del compromiso y la participación directa de los ciudadanos. Para ello, nuevas vías de participación como las agendas de ciencia y tecnología, las acciones de “ciencia con y para la sociedad” recogidas en el programa europeo Horizonte 2020, las nuevas plataformas de “crowfunding” para la financiación ciudadana de proyectos como es el caso de “precipita” (www.precipita.es) u otras acciones de micro-mecenzago potenciadas por la próxima ley de reforma fiscal, serán buenos indicadores del interés y del compromiso de la sociedad, sabiendo que las acciones de tipo económico no van a ser, ni deben ser, una fuente estructural de financiación de la ciencia y la tecnología. Los ciudadanos deben percibir que solo la ciencia y la tecnología pueden ayudar a gestionar un futuro lleno de incertidumbres. Dentro de 100 años, ¿tendrá la población una salud mejor?, ¿tendremos agua y alimentos suficientes y seguros?, ¿existirán nuevas fuentes de energía? Seguro que sí, pero no del modo que lo conocemos hoy en día, porque la ciencia habrá ayudado a resolver estos retos y a aplicar soluciones innovadoras. Eso sí, siempre que contemos con la confianza y el compromiso de nuestros ciudadanos.