CIENCIA PARA VER LO INVISIBLE por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

Los seres humanos tenemos una manía poco habitual en otras especies: somos muy curiosos, alguien puede pensar que incluso demasiado. Pero justamente la curiosidad es uno de los principales motores del desarrollo de la humanidad. El avance de la Ciencia se debe a la terrible curiosidad de ciertos individuos: científicos que no se conforman con ver lo que todo el mundo ve, sino que desafían lo convencional para ver lo que parecía ser invisible. Muchas mejoras en nuestra calidad de vida han sido propulsadas por instrumentos que han ido haciendo realidad el deseo de ver lo invisible. Desde el microscopio a otros sistemas de obtención de imágenes que ven lo que está oculto: en el interior de una maleta o dentro de nuestro propio cuerpo. De telescopios que nos acercan detalles de los confines del universo a aceleradores de partículas que desentrañan los constituyentes fundamentales de la materia.

Los avances científicos que consiguen hacer visible algo que anteriormente no lo era se convierten en hitos estelares de la Ciencia. Entusiasman a los científicos, que suelen reconocerlo otorgando a menudo el premio Nobel a los afortunados que han tenido la pericia y la suerte de “abrir los ojos” a una realidad hasta entonces oculta. Un buen ejemplo es el premio Nobel de Fisiología o Medicina de este año. Se ha concedido a dos de los físicos que desarrollaron las técnicas de imagen por resonancia magnética. Paul Lauterbur y Peter Mansfield propusieron hace 30 años, en medio del escepticismo general, el uso de la resonancia magnética para ver dentro del cuerpo humano. Hoy es una técnica de diagnóstico por imagen extremadamente útil y rutinaria.

Los científicos profesionales trabajamos para desentrañar misterios y todos soñamos con poder revelar algo importante que estaba oculto. La ciencia, aunque muy competitiva, puede llegar a ser tan divertida que cree adicción. Pero cualquier ciudadano, además de beneficiarse de los avances de la ciencia, podría también divertirse con ella. Aunque muchos lectores tengan una imagen de la ciencia como algo tremendamente complicado, les animo a que se liberen de prejuicios y se aventuren. Especialmente hoy no tienen excusa, muy cerca encontrarán alguna de las actividades de la Semana de la Ciencia, aptas para toda la familia. En ellas podrá disfrutar de la ciencia en estado puro, pero mostrada de forma sencilla. Juegos y experimentos le esperan en la calle. Abra los ojos y la mente, disfrute, hágase y haga preguntas, sea critico. ¡Vea lo invisible!