Ciencia, conocimiento, inteligencia y … por el Prof. Dr. D. Ángel Pérez Ruzafa, académico de número

Columna de la Academia publicada en el Diario La Verdad el 10 de marzo de 2018

Ciencia, conocimiento e inteligencia son conceptos que solemos relacionar, pero ni son sinónimos, ni van necesariamente unidos.

El conocimiento es lo que sabemos de cómo funciona el mundo. Aunque nuestras células ya portan información para nuestro desarrollo desde el primer instante y nuestro cerebro acumula datos desde etapas tempranas de nuestra vida, la información no se convierte en conocimiento hasta que somos capaces de procesarla para comprender nuestro entorno.

La ciencia es solo un método para adquirir conocimiento, pero en ningún caso es el único. El método científico permite responder preguntas con márgenes definidos de error y rechazar o aceptar hipótesis dadas unas condiciones determinadas. Nos facilita depurar conocimientos e incluso establecer modelos de relaciones entre causas y efectos que resultan útiles para anticipar consecuencias futuras. Pero nuestro cerebro ha evolucionado también para hacer precisamente esto. Capta regularidades en un mundo aparentemente caótico y es capaz de predecir comportamientos en base a señales de amenaza o amistosas, saber si va a llover, cuándo sembrar y cuándo recolectar o cuándo y dónde calar y recoger las redes para pescar, aunque no nos fija unos márgenes de error cuantitativos. La cultura de un pueblo es precisamente el conocimiento, acumulado durante siglos, que le ha permitido sobrevivir y progresar en un entorno generalmente hostil. La ciencia, si plantea preguntas relevantes, puede acelerar la adquisición de conocimiento, pero muchos saberes ancestrales podrían perderse para siempre si se descuida la diversidad cultural, como se pierde la información biológica acumulada en el ADN de una especie cuando ésta se extingue.

La inteligencia se asocia a la capacidad de resolver problemas y extraer patrones de procesos complejos. Los coeficientes intelectuales miden eso. Pero la verdadera inteligencia es en realidad la capacidad de anticipar los problemas para no llegar a tenerlos. Esto es más difícil de medir. Pero, tanto en un caso como en otro, la inteligencia necesita disponer de información para ser útil. Si los datos son inadecuados o incompletos, las conclusiones serán falsas e inservibles. La inteligencia fracasa cuando se le dan condiciones de contorno erróneas. Por eso, cuando se plantean objetivos equivocados, muchas personas inteligentes pueden hacer cosas estúpidas. Un científico puede carecer de los datos necesarios para hacer recomendaciones acertadas, pero disponer de información tampoco garantiza la inteligencia necesaria para usarla correctamente. Asimismo, una cultura ancestral tampoco tiene por qué ser acertada en las condiciones actuales, como un gen exitoso en un ambiente puede ser la causa de la extinción en otro.

Los puntos suspensivos del título corresponden a la sabiduría, que quizás engloba los otros conceptos… la sabiduría es más difícil de alcanzar, implica una visión de lo realmente importante y una capacidad de reflexión desprovista de condicionantes, dando el contexto definitivo y exacto a la inteligencia… pero, probablemente, queda fuera del ámbito de la ciencia.