Cibernética por el Prof. Dr. D. José María Almira Picazo, académico numerario

Hace sesenta años se publicó en Estados Unidos un libro de carácter técnico donde se proponía una nueva metodología científica a la que se denominó Cibernética y cuyo objetivo principal era el estudio de los mecanismos de información y control en el animal y la máquina. El autor e impulsor principal de dicha teoría era el matemático estadounidense de origen judío Norbert Wiener. La cibernética propone la existencia de un fuerte paralelismo entre, por ejemplo, el sistema nervioso central y cierto tipo de máquinas que incorporan algo que, técnicamente, llamamos retroalimentación. En otras palabras, la máquina tiene incorporado algún tipo de mecanismo gracias al cual, si la respuesta de la misma a un cierto impulso se aleja de un determinado patrón, ésta actúa para que el sistema se recupere y vuelva a situarse en una zona segura. Ejemplos de máquinas con retroalimentación son los termostatos, los sistemas de dirección asistida, los reguladores de la velocidad en un coche, así como numerosos ingenios del mundo de las comunicaciones. Wiener se vio involucrado en el estudio de estos sistemas durante la segunda guerra mundial al ocuparse del diseño de baterías antiaéreas. La construcción de estos artefactos planteaba ciertas dificultades, porque la velocidad del objetivo es similar a la del proyectil y, por tanto, se debe apuntar a un lugar en el que se prevea que el avión estará en un futuro inmediato. Para poder realizar este tipo de predicciones era necesario introducir el mecanismo de retroalimentación. Durante el conflicto, Wiener redactó un informe secreto que fue ampliamente utilizado por los militares y al cuál llamaban, debido al color de sus páginas, el “Diablo amarillo”. Dicho informe vio la luz (para alivio de Wiener, que no llevaba bien el hecho de que alguna de sus contribuciones matemáticas quedara en secreto) en 1945 en forma de libro. Finalmente, en 1948 y a petición de un editor francés amigo suyo, redactó un texto para el público en general donde explicaba los principios de la cibernética. A partir de aquel momento, y para su propia sorpresa, Wiener pasó a ser un personaje famoso que daba conferencias en numerosas universidades y concedía entrevistas a la prensa, algo nada usual entre los matemáticos. La cibernética encontró rápidamente seguidores y adquirió cada vez más importancia en contextos tan distintos como la fisiología (donde se utiliza para explicar los diferentes fallos del sistema nervioso, como la ataxia) o la robótica.