EL ESTADO DE LA MATEMÁTICA ESPAÑOLA por el Prof. Dr. D. Pascual Lucas Saorín, académico de número

Hace apenas seis meses, la Real Sociedad Matemática Española hizo público el informe La investigación matemática en España en el periodo 1990-1999. Mediante la utilización de las bases de datos MathSciNet (de la Sociedad Matemática Americana) e ISI (del Instituto para la Información Científica), las principales conclusiones finales son las siguientes

La producción matemática española está creciendo a mayor ritmo que la del resto del mundo: en el 90 era el 1’7% de la mundial y llega al 3’2 % en el 99, mientras que respecto a la UE las cifras son del 8’9% y 13’0%, respectivamente. En la base ISI esa producción ha pasado del 1’7% en 1990 al 3’9% en 1999 y al 4’1% en 2001. Es decir, el incremento español ha sido del 300%, mientras que la producción mundial lo ha hecho en menos del 150 %.

La Universidad, lógicamente, es el sector institucional más productivo, ocupando los primeros puestos las universidades Complutense, de Granada y Politécnica de Cataluña. No obstante, son las de Barcelona, Autónoma de Madrid y Autónoma de Barcelona las primeras con relación al número de documentos por profesor.

Si nos fijamos en la calidad, la distribución de la investigación por cuartiles, de acuerdo a la clasificación del ISI por factor de impacto, muestra un desplazamiento hacia el tercer cuartil de modo más acusado que en la distribución mundial. Este mismo escoramiento hacia el tercer cuartil se aprecia en la mayoría de los centros, destacando por la calidad de su investigación (porcentaje de trabajos en el primer cuartil) las universidades Autónoma de Madrid, Valladolid, Salamanca y Barcelona.

En lo relativo a la clasificación de la producción por materias (según los códigos MSC), se observa que más del 50% de la investigación española se concentra en sólo nueve códigos, siendo los tres más productivos “Análisis Funcional”, “Ecuaciones en derivadas parciales” y “Análisis Numérico”. Sin embargo, los mayores incrementos productivos en la década se han dado en “Estadística”, “Análisis Numérico”, “Geometría Diferencial” y “Ciencias de la Computación”. Además, “Transformaciones integrales, cálculo operacional”, “Análisis Funcional”, “Teoría de conjuntos”, “Geometría Diferencial” y “Análisis de Fourier” tienen en España un porcentaje de producción, respecto a la producción total española, muy por encima de la mundial.

Con respecto a lo que se entiende por áreas de conocimiento, “Matemática Aplicada” es la más productiva, pero teniendo en cuenta el número de trabajos por profesor, es “Geometría y Topología” la más productiva. Además, estas áreas son las que disfrutan del mayor porcentaje de publicaciones en los cuartiles superiores.

PRODUCCIÓN CIENTÍFICA REGIONAL por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

En un reciente trabajo titulado Capital intelectual y producción científica, la Comunidad de Madrid ha decidido actualizar los datos relativos al potencial científico y esfuerzo de sus investigadores en el trienio 97-99. Este estudio, continuación natural del que examinó el trienio 94-96, forma parte de un ambicioso e inacabado proyecto que ahora se ha centrado en el análisis del capital intelectual -aplicado a la actividad investigadora y de gestión del conocimiento- y de la producción científica en sus universidades y centros públicos de investigación

En él se ha realizado una exhaustiva búsqueda de información procedente de los siguientes tres grupos de bases de datos: (1) ISI (Institute for Scientific Information), que recoge información de unas 8.000 revistas distribuídas en tres categorías: (SCI) Science Citation Index, (SSCI) Social Sciences Citation Index y (AHCI) Arts and Humanities Science Citation Index; y (2) CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) que comprende: ICYT (Ciencia y Tecnología) con información de trabajos de 326 revistas de Ciencias Experimentales y Tecnología, ISOC (Ciencias Sociales y Humanidades) analiza más de 1.000 revistas e IME (Índice Médico Español). Otras bases internacionales especializadas, como son FRANCIS, PsycINFO, GEOBASE, Sociological Abstracts, Ling. & Lang. Behav. Abstracts, Information Science Abstracts y JICST-Eplus, también han sido utilizadas cuando el análisis se ha hecho descender a pequeñas unidades.

Las conclusiones más importantes, referidas a la producción científica de nuestra región, siempre en el trienio 97-99, y con relación a las diecisiete comunidades autonómicas, son las siguientes. En primer lugar, y por lo que se refiere a la producción total, la Región de Murcia ocupa el decimoprimer lugar, con una contribución promedio, respecto al total nacional, del 2,80 %, el cual es el resultado de la siguiente distribución de documentos en las correspondientes bases de datos: 2,5 % en ISI, 3,0 % en ICYT, 3,1 % en IME y 2,6 % en ISOC. Cuando pasamos a las grandea áreas temáticas, nuestra región mantiene el mismo puesto para la producción en Ciencias Experimentales y Tecnología, con un 2,4 % de documentos en SCI y 3,0 % en ICYT. En las áreas de Ciencias Médicas (2,7 % en ISI y 3,1 % en IME) y Ciencias Sociales y Humanidades (3,65 % en ISOC), sin embargo, nuestra región asciende a las posiciones octava y novena, respectivamente.

Las cifras son tan frías como objetivas y dicen, superficialmente, dónde estamos. La Academia de Ciencias hará lo posible por llegar al fondo y mostrar a sus conciudadanos cuál es el estado real de la Ciencia regional.

LA CONDENSACIÓN DE BOSE-EINSTEIN por la Prof. Dra. Dª. María de los Ángeles Molina Gómez, académica de número

En 1925 la mecánica cuántica permitió a Satyerdra Nath Bose y Albert Einstein predecir la existencia de este fenómeno, tan peculiar como interesante, debido exclusivamente a una particular tendencia que poseen, a temperaturas muy bajas, unas determinadas partículas llamadas “bosones”, en honor de Bose, su descubridor. Los bosones son partículas (naturalmente microscópicas) de sustancias que existen en la naturaleza (Helio, Rubidio, Cesio, etc.) que a temperaturas bajas -cuando se estudian a la luz de la mecánica cuántica- tienden a situarse en un mismo estado, el estado fundamental o estado de menor energía. Esta tendencia provoca su condensación y da lugar a que su velocidad en estado gaseoso se reduzca enormemente, resultando a la vez imposible su localización, debido a que en tales condiciones el principio de incertidumbre adquiere gran importancia. Esto significa que a bajas temperaturas, a las cuales predomina el comportamiento ondulatorio sobre el corpuscular, los bosones pierden su identidad individual y se comportan todos ellos como un gran átomo o superátomo condensado.

Las temperaturas necesarias para observar este fenómeno no se dan espontáneamente, sino que hay que lograrlas en el laboratorio, ya que son del orden de los nanokelvin (10-9 kelvin), que aproximadamente corresponden a 273 grados por debajo del cero de nuestra escala centígrada habitual. Esto da una idea de la dificultad inherente a la obtención de este condensado, pues la existencia de un gas bosónico se ha de lograr a temperatura extremadamente baja. No es de extrañar que esta predicción fuera considerada hasta hace unos pocos años como una mera curiosidad académica.

Fue en 1995 cuando científicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, de la Universidad de Colorado, lograron producir, por primera vez, un condensado de Bose-Einstein con átomos de Rubidio-87. El dispositivo experimental para alcanzar tan bajas temperaturas consistió en el “enfriamiento con láser”, un dispositivo ingenioso y no demasiado caro. Desde entonces hasta la actualidad mucho se ha escrito sobre el tema.

Un aspecto de la condensación de Bose-Einstein del que puede pensarse que  roza la ciencia-ficción es que, debido al pequeño volumen específico del condensado, sería posible producir materia ultracompacta, pues con suficientes átomos añadidos se podría formar un agujero negro de tamaño atómico. Pero debemos decir que, de momento, no hay peligro de que esto ocurra, ya que los condensados de Bose-Einstein no superan los millones de bosones. Esta cantidad no es significativa si se tiene en cuenta que en un centimetro cúbico del aire que respiramos hay más de un millón de billones de moléculas.

MACROMOLÉCULAS: IMITANDO A LA NATURALEZA por el Prof. Dr. D. José García de la Torre, académico de número

Quienes posean los conocimientos más elementales de Química sabrán que una característica básica de una molécula es su peso molecular, que para moléculas “normales y corrientes” tiene valores moderados. Por ejemplo, tal peso es 18 para el agua que bebemos y 32 para el oxígeno que respiramos. Pero hay especies, denominadas macromoléculas, que tienen valores mucho más grandes: 65.000 para la hemoglobina que transporta el oxígeno en nuestra sangre, o incluso 80.000 millones en el caso del ADN cromosómico de una modesta mosca. Las macromoléculas las inventó la madre Naturaleza, como constituyentes esenciales de nuestras células y almacenes  de  información genética. El hombre, que procura entender, imitar (e infructuosamente mejorar) la Naturaleza, reinventó las macromoléculas en los laboratorios de Química. Así surgieron los ubicuos plásticos, con los que estamos en continuo contacto, y otros materiales polímeros, que presentan, para numerosas aplicaciones, unas excelentes propiedades, como la resistencia mecánica y química.

Las macromoléculas sintéticas, pese a haber facilitado muchos aspectos de nuestra vida, carecen de ciertas características que poseen las biológicas. Así, no pueden producir copias de sí mismas, como un ADN, o plegarse para adoptar formas extraordinariamente peculiares y específicas, como las proteínas. Además, las macromoléculas biológicas son – en mayor o menor grado – biodegradables, y en condiciones naturales pueden “autodestruirse” (como las grabaciones secretas de aquella “Misión Imposible”); o, mejor dicho, consumirse bajo la acción del medio ambiente,  reduciéndose a sencillas sustancias químicas de bajo peso molecular. Lo dicen las Escrituras: “polvo eres y en polvo te convertirás”. Pero los plásticos no lo son por culpa de esa – ahora no deseada – inalterabilidad química. Los excursionistas que abandonan escasos restos de un arroz y conejo hacen un agravio a la limpieza y buenas costumbres, pero los que abandonan la consabida bolsa de plástico con desperdicios, cometen un delito ecológico. Si el contenido es orgánico, quizás la Naturaleza lo degrade, pero el plástico de la propia bolsa permanecerá decenas de años ensuciando el paisaje. Un avance reciente en esa dirección (véase La Verdad de 30-11-02) es la producción de plásticos que incorporan componentes biológicos, concretamente unos procedentes del maíz. Otro aspecto relacionado aparece en los plásticos sintéticos de uso medicinal, como implantes, prótesis, etc. Las excelentes cualidades de los plásticos los hacen idóneos como tales materiales, pero el organismo los reconoce como algo extraño y surge el problema del rechazo. De nuevo aquí deberemos imitar a la Naturaleza, conociendo tal mecanismo y produciendo materiales biocompatibles. La investigación y desarrollo de polímeros sintéticos no puede, evidentemente, perder de vista lo que la Naturaleza inventó.

LAS LECCIONES DE NAVIDAD por el Prof. Dr. D. Pascual Lucas Saorín, académico de número

En 1825 Michael Faraday tuvo la genial idea, en una época donde la enseñanza no estaba muy bien organizada, de iniciar una serie de charlas —The Christmas lectures— con objeto de “tener la oportunidad de presentar la ciencia de una manera accesible a los jóvenes, animándoles a participar en las demostraciones y experimentos”. Desde entonces, además claro está de Faraday, han participado en las mismas los más eminentes científicos del momento, de todas las disciplinas (astronomía, música, botánica, química, arquitectura, robótica, matemáticas, física o genética). The Christmas lectures han venido celebrándose todos los años desde entonces, con la sola excepción de los años 1939-43, debido a la Segunda Guerra Mundial.

Esta columna de los sábados es la primera herramienta de la Academia de Ciencias para lograr ese objetivo, que en repetidas ocasiones hemos declarado, de promocionar y fomentar la cultura científica. En este sentido, y con el fin de acercar cada vez más la Ciencia al ciudadano, queremos dar un nuevo paso. Para ello, y gracias al patrocinio de la Fundación Séneca y la colaboración de la Cámara de Comercio y la Fundación Cajamurcia, la Academia ha valorado la oportunidad de importar aquella idea de Faraday para nuestra gente e inicia este año Las lecciones de Navidad de la Academia, un primer ciclo de charlas de divulgación dirigidas a un sector de público tan amplio como sea posible. Además, pretendemos que tal iniciativa quede institucionalizada para los años venideros.

Esta Navidad hemos organizado cuatro charlas: dos en diciembre y dos en enero.

El próximo lunes, día 16, el Dr. Rafael Garcia Molina, Profesor Titular de Física Aplicada de la Universidad de Murcia, nos hablará de Física, juguetes, regalos… y tantas otras cosas. ¡Seguro que podremos sacar muchas y buenas ideas para algunas compras propias de estos días! Hace apenas una semana los medios de comunicación se hacían eco de que los códigos genéticos humano y del ratón se asemejan en un 99%. La expectación despertada nos ha sugerido, casi impuesto, la charla del día 17, ¡Benditos roedores! El genoma del ratón ton ton, impartida por el Dr. Francisco Murillo Araujo, Catedrático de Genética de la Universidad de Murcia y Académico Numerario de esta academia. Estas charlas tendrán lugar en el Salón de Actos de la Cámara de Comercio de Murcia a las 18:45 horas. Las lecciones de enero tendrán lugar los días 13 y 14, en el Centro Cultural Las Claras, y de ellas informaremos próximamente.

La experiencia de este primer ensayo nos dirá si estamos en el camino acertado o hay que cambiar el rumbo. En todo caso, el objetivo es tan sencillo como el de hacer que cualquier ciudadano pueda comprender las leyes de la naturaleza que le rodea.

CIUDADES CON CIENCIA por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

El pasado 30 de septiembre, David Segarra, en El País Digital y bajo el título “Madrid, decimoquinta ciudad del mundo en producción científica”, nos informaba de que Madrid ocupa esa posición en una clasificación mundial de ciudades productoras de artículos de ciencia y tecnología. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, se basa en contabilizar la cantidad de artículos científicos publicados en revistas internacionales utilizando los datos del Institute for Scientific Information, entidad especializada en el seguimiento de las publicaciones en el mundo.

Según ese listado, elaborado sobre una muestra de 75 ciudades de todos los continentes, Londres es la urbe que más ciencia produce, seguida de Tokio, París, Moscú, Boston y Nueva York. Madrid y Barcelona son dos de las capitales que más han incrementado su producción. La capital, con 41.048 artículos científicos publicados entre 1996 y 2001, y Barcelona, con 30.377, ocupan posiciones más que decorosas en la clasificación de los principales centros productores de ciencia. En el contexto europeo, Madrid sólo tiene por delante a Londres, París, Moscú y Berlín. Y Barcelona, en el puesto vigesimonoveno, supera a capitales como Estocolmo o Copenhague, siendo la decimosegunda urbe europea productora de ciencia. Las capitales que más artículos producen son Londres, con 116.000; Tokio, 110.000, y París, 96.000, en los últimos cinco años.

Pero donde las dos capitales españolas aparecen muy destacadas es en el terreno del crecimiento: Barcelona y Madrid son la cuarta y la quinta ciudades que más han incrementado su producción científica entre 1981 y 2001, con aumentos del 578% y 417%, respectivamente. Sólo Seúl, Hong Kong y Pekín han crecido más que las dos capitales españolas en los últimos 20 años.

Los daneses Matthiessen y Schwartz llegan a conclusiones similares, estudiando áreas metropolitanas en vez de ciudades, y sus resultados son algo diferentes. Ellos han analizado también diversas ciudades del sur de Europa y han medido el peso científico de Valencia (11.071 publicaciones generadas entre 1996 y 2001), Sevilla (6.242), Zaragoza (5.179), Bilbao (2.727) y Málaga (2.485). En este grupo de urbes de menor relevancia, situado por debajo de las 20.000 publicaciones, destacan los enormes crecimientos, por encima del 500% desde 1981, experimentados por Valencia, Zaragoza, Bilbao y Málaga. Sin embargo, las metrópolis del centro y norte de Europa, y de Norteamérica, que parten de una situación mucho más avanzada, presentan crecimientos mucho más modestos.

Hasta aquí, sin más comentarios, la información de David Segarra. A partir de aquí, quizás sería bueno saber dónde está Murcia, aunque sea por mera curiosidad.

BIOMEMBRANAS Y SEÑALIZACIÓN CELULAR por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico honorario

Las células vivas están en continua interacción con el medio que las rodea, tanto para poder nutrirse como para recibir información del ambiente, gracias a la presencia de receptores en sus biomembranas, que son las cubiertas de las células que las delimitan y las intercomunican con el mundo exterior. De ellas partirán señales hacia el interior para despertar una respuesta adecuada. Existe un complicado código de señales que constituye el lenguaje de comunicación celular y cuyo desciframiento es una de las principales fronteras científicas para los bioquímicos y biólogos moleculares, pues nos capacitaría para regular procesos, como su crecimiento y proliferación, y sus alteraciones patológicas, como el cáncer.

Una importante familia de enzimas, que participa en la señalización celular y que se activa por interacción con las biomembranas, es la denominada proteínas quinasas C, las cuales, a su vez, pueden modificar a otras proteínas catalizando su fosforilación  -enlace de un grupo fosforilo a uno de sus residuos aminoacídicos-  dando lugar a cascadas de activación. Algunos de estos enzimas se activan por lípidos de la membrana, como son los diacilgliceroles y la fosfatidilserina, y por iones calcio. La importancia de estas proteínas quinasas C en el control del crecimiento y proliferación celular comenzó a apreciarse cuando se descubrió que se activaban de forma prolongada por compuestos que se asemejan en su estructura a los diacilgliceroles, como son los ésteres de forbol, que son agentes promotores de tumores. En el Grupo de Biomembranas del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular A, de la Universidad de Murcia, se investiga sobre esta familia de proteínas quinasas C y, gracias a la combinación de técnicas biofísicas, como difracción de rayos X, técnicas de mutagénesis dirigida y estudios con células aisladas en cultivo, se ha podido caracterizar la forma en que el enzima se activa mediante fosfolípidos e iones calcio, encontrándose que éstos actúan como un puente entre la proteína y la fosfatidilserina que estaría anclada en la biomembrana celular. El sitio de interacción con iones calcio y fosfolípidos se encuentra en un dominio proteico, llamado C2, muy conservado entre proteínas señalizadoras que se activan por interacción con la membrana. Se ha observado que a tal dominio se unen también otras importantes moléculas implicadas en el control celular, como los fosfolípidos denominados fosfoinosítidos y el ácido retinoico, confirmando la importancia de estos enzimas en la fisiología celular. Esta relevancia hace que las proteínas quinasas C sean unos buenos candidatos para servir de dianas de nuevos fármacos antitumorales diseñados para dirigirse a ellos específicamente.

LA CIENCIA SIGUIÓ DE FIESTA por el Prof. Dr. D. Pascual Lucas Saorín, académico de número

En el jardín de San Esteban, y en apenas un año, han tenido lugar dos manifestaciones culturales que marcarán un antes y un después en el devenir regional, tanto por ser las pioneras como por la repercusión y expectativas que han despertado. Los días 1 y 2 de diciembre de 2001 se celebró Ficitec 2001, unas jornadas festivas y motivadoras, de participación y disfrute ciudadano, con especial hincapié en el estímulo de la creatividad, donde los verdaderos protagonistas fueron los jóvenes escolares.

La Semana de la Ciencia y la Tecnología, celebrada del 5 al 10 de noviembre de este año, ha supuesto un nuevo paso, ahora de gigante, en esa necesaria empresa de sacar la Ciencia a la calle, de acercarla al ciudadano para que pueda sentirla y hacerla suya. La primera parte de la semana nos permitió disfrutar de la presencia y enseñanza de un grupo de los más eminentes científicos de nuestro país, que dieron lo mejor de sí y nos pusieron al día en los avances más recientes.

Las casetas de San Esteban culminaron la serie de actividades programadas y, ahora sí, el ciudadano se sintió protagonista y comprendió que la actividad científica ni le es ajena ni la tiene tan alejada como podría imaginar. Allí estuvo también la Academia, con una caseta donde varias empresas hicieron demostraciones a todo el numeroso público que nos visitó. Desde aquí queremos agradecer la participación de las empresas que lo hicieron posible: Jesús Herrera, Bioferma Murcia SA, Tecnoquim e IonMed.

No es fácil encontrar dos manifestaciones científicas, en tan corto período de tiempo, de semejante nivel y con idénticos objetivos, por lo que debemos felicitarnos y ser conscientes del privilegio que hemos gozado. A fin de cuentas, todas las encuestas dicen que los murcianos somos los españoles más curiosos por la actividad científica y los nuevos descubrimientos. Algo de verdad debe haber.

El listón ha quedado muy alto, pero entre todos debemos hacer un esfuerzo por mantener esa actualización científica permanente, no bajando la guardia y aprovechando todas las ocasiones que se nos ofrezcan para que los ciudadanos se sientan cada vez más cercanos a la Ciencia y a los científicos.

En esa dirección, la Academia de Ciencias pone a disposición pública tanto esta columna semanal como su página web (http://www.academiadeciencias.regionmurcia.net), donde se puede acceder a más de 500 artículos de máxima actualidad, sin olvidar los ciclos de conferencias de divulgación y difusión científica que próximamente verán la luz.

MICHAEL FARADAY por la Prof. Dra. Dª. María de los Ángeles Molina Gómez, académica de número

El desarrollo de cada parcela de la Ciencia suele ser el resultado de la contribución de un considerable número de científicos, aunque sólo unos pocos alcanzan la fama y el reconocimiento social, como ocurre, por ejemplo, con Einstein o Newton. Pero merece la pena dar a conocer a otros de indudable importancia que, sin embargo, no han logrado la transcendencia merecida como es el caso de Faraday.

Michael Faraday nació en Londres, el 22 de septiembre de 1791. De familia humilde, trabajó de joven como encuadernador en una librería y en su tiempo libre asistía a las conferencias del platero John Tatum, su primer maestro, sobre Galvani, a quien se consideraba entonces el descubridor de la “electricidad animal” (un procedimiento para “dar vida”, basado en la capacidad de producir el movimiento de ranas muertas). Su enorme interés por la experimentación científica lo condujo a colaborar con el prestigioso químico Humphry Davy, quien no dispensó un trato muy correcto a Faraday, pero le proporcionó la oportunidad de viajar y conocer a los mejores científicos de Europa, entre ellos Volta y Ampère, con quienes llegó a colaborar. Cuando regresó a Londres realizó interesantes aportaciones que lograron la consideración de los científicos de la época. Su lema consistió siempre en no aceptar un determinado efecto sin antes haberlo comprobado experimentalmente.

En 1820 llamó poderosamente la atención de Faraday el descubrimiento de Oersted, que la corriente eléctrica generada por una pila logra mover la aguja imantada de una brújula. Faraday perfeccionó esta observación con un artificio que él mismo ideó, pero siguió investigando sobre la relación entre electricidad y magnetismo hasta que su tenacidad le llevó a demostrar que la producción de electricidad estaba ligada a la variación del campo magnético. Este descubrimiento fue uno de los más importantes y trascendentales de la historia, puesto que es la base del funcionamiento de los generadores eléctricos y, más tarde, de las centrales eléctricas. Tal descubrimiento superó ampliamente al de las pilas voltaicas, ya que  éstas eran poco manejables para ser usadas como fuente de grandes cantidades  de energía. En los años siguientes, los motores eléctricos se perfeccionaron llegando a reemplazar a muchos de los que antes eran movidos por vapor.

En 1865, el gran físico James C. Maxwell expresó matemáticamente el descubrimiento de Faraday (al que justamente mencionó en todos sus trabajos), pero entonces los generadores eléctricos ya eran un hecho. Faraday, que acabó siendo presidente de la Royal Society (con el único voto en contra de Humphry Davy, su maestro), también descubrió el efecto magnetoóptico, el diamagnetismo y las leyes de la electrolisis.

MUCHO MÁS QUE HEMODONACIÓN por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

El pasado 15 de septiembre, en el número 100 de la prestigiosa revista Blood, de la Sociedad Americana de Hematología, aparecía un artículo del grupo de investigación liderado por el Dr. Vicente Vicente García, del Centro Regional de Hemodonación, hecho que era destacado, al día siguiente, por Diariomedico.com. También el día 15, y en el mismo número, a escasa páginas de distancia, un comentario editorial, firmado por el Prof. Ellis Neufeld, de la Universidad de Harvard, elogiaba con entusiasmo el contenido del artículo. Tal reseña no es casual, pues hace apenas dieciocho meses el mismo grupo era distinguido con otra editorial, también en Blood, lo que ha dado lugar a la excepcionalidad de recibir dos comentarios en poco más de un año.

Las razones que nos mueven a destacar hechos de este calado deberían ser tan obvias como la necesidad de recordarlas: el orgullo de tener grupos de este nivel en Murcia; la aplicabilidad de los resultados; su repercusión, mundialmentre reconocida; el saber que en el Centro de Hemodonación se hace algo más que velar por la autosuficiencia regional de sangre y sus derivados; la reflexión sobre el equipo humano que hay detrás de todo ello; y tantas otras cosas.

Este grupo, del que forman parte dos contratados de investigación del exigente y prestigioso Programa Ramón y Cajal, otros miembros de la Universidad de Murcia y personal del Centro Regional de Hemodonación, viene trabajando desde hace años en la identificación y caracterización molecular de factores genéticos que tienen un papel protector o que incrementan el riesgo de padecer enfermedades oclusivas vasculares (infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares y trombosis venosa). Sus resultados aparecen regularmente en las mejores revistas del área.

En la investigación que comentamos, los autores demuestran cómo las variaciones plasmáticas de la proteína anexina V, a la que se le suponía actividad antitrombótica, están moduladas por una modificación genética. Las variaciones encontradas se relacionaron con el riesgo de sufrir un infarto de miocardio por personas menores de cuarenta y cinco años. La parte más relevante del estudio, que motivó el comentario del Dr. Neufeld, se refiere a que estos datos de epidemiología molecular son confirmados por primera vez por experimentos de mutagénesis dirigida. Tal como indica el editorial, esta es una de las primeras demostraciones que explica y justifica la repercusión clínica de una importante observación de estudios moleculares, como es el riesgo aumentado de padecer un infarto de miocardio en personas jóvenes, por una modificación genética concreta. El trabajo abre nuevas perspectivas para abordar el estudio de los mecanismos moleculares que  relacionan las asociaciones hechas hasta ahora aplicando estudios de epidemiología molecular con el mayor riesgo de sufrir episodios  trombóticos.