Una bacteria gigante por el Prof. Dr. D. Mariano Gacto Fernández, académico de número

Las bacterias son un tipo especial de células denominadas procariotas, que carecen de un núcleo celular organizado. Hasta recientemente se consideraba que todas eran invisibles a simple vista por su pequeño tamaño. Sin embargo, la prestigiosa revista Science publicó el pasado verano un llamativo artículo de 20 autores describiendo la existencia de una bacteria enorme, de hasta dos centímetros de tamaño, que puede verse sin ayuda del microscopio, alterando así la definición oficial de los microbios como microorganismos unicelulares sólo visibles al microscopio.

Esta bacteria filiforme se ha encontrado sobre hojas en descomposición en aguas marinas de las Antillas francesas y es más de cinco mil veces mayor que una bacteria de tamaño medio, superando incluso el tamaño de algunos invertebrados como pulgas o mosquitos. Su nombre, Thiomargarita magnifica («gran perla de azufre»), alude a que contiene gránulos de azufre como resultado de su peculiar metabolismo. Presenta el mayor genoma conocido dentro de las células procariotas y contiene alrededor de medio millón de copias génicas repetidas cuya significación biológica resulta desconocida. Afortunadamente no es una bacteria patógena y su bioquímica funcional está alejada de la nuestra. Nosotros somos quimioheterotrofos y usamos la oxidación de compuestos orgánicos para obtener energía y esos mismos compuestos orgánicos como fuente de carbono. En contraste, Thiomargarita es quimioautotrofa, oxida compuestos reducidos del azufre para obtener energía, liberando azufre elemental que acumula intracelularmente, y fija el dióxido de carbono por el ciclo de Calvin para la construcción de su biomasa carbonada.

En el mundo bacteriano hay enormes variaciones, y existen tanto bacterias gigantes como enanas. Frente a Thiomargarita y a otras gigantes ya conocidas (como Titanospirillum, descubierta en el delta del Ebro), la bacteria enana más pequeña de vida libre es Pelagibacter ubique, que además es probablemente el ser vivo más abundante en la Tierra (se calcula que hay más de un cuatrillón de estas células). El rango de volúmenes entre ambos extremos varía en 12 órdenes de magnitud, es decir, hay un billón de diferencia entre biomasas, lo que refleja la inmensidad dimensional de la biosfera a nivel de las bacterias. Pero si comparamos el volumen del ser vivo más grande que existe sobre Tierra (la ballena azul) con el más pequeño (Pelagibacter) el resultado no sólo amplía la grandiosa extensión de la escala de la biosfera en su conjunto sino que, dejando aparte la rigurosidad de los decimales, la relación se aproxima curiosamente al número de Avogadro.

¿Qué es la inteligencia artificial? por el Prof. Dr. D. Jorge Navarro Camacho, académico de número

Podríamos decir que la inteligencia artificial (AI por sus siglas en inglés) es la capacidad que tienen los ordenadores de imitar la inteligencia humana.

Podemos distinguir entre AI baja, media y alta (o avanzada). En la AI baja los ordenadores realizarían una única tarea similar a la que realizamos los humanos (en algunos casos de forma más eficiente). Por ejemplo, uno de los primeros logros en este campo consistió en reconocer los dígitos de los códigos postales escritos en las cartas y paquetes. Este procedimiento se usó en el servicio postal de Estados Unidos para clasificar de forma automática el correo. Otros ejemplos son los sistemas de reconocimiento de voz, los sistemas de conducción automática o los sistemas capaces de mover máquinas (exoesqueletos o brazos artificiales) mediante sensores de ondas cerebrales. Muchos de estos sistemas se basan en las redes neuronales artificiales, que trataré de explicar en otra columna, basadas en una técnica estadística denominada regresión logística. Estas redes permiten que el ordenador aprenda a partir de una muestra de entrenamiento con casos correctos. Por ejemplo, podemos tener una muestra de casos de cartas en donde el primer dígito del código postal es uno y otros en los que no lo es. Otro hito en este campo fue conseguir que un ordenador ganara al campeón mundial de ajedrez. Hoy en día cualquier ordenador personal podría hacerlo gracias al avance en este tipo de programas. En todos estos casos los ordenadores realizan una única tarea.

Para pasar al siguiente nivel, la AI media o humana, debemos intentar conseguir una máquina que realice múltiples tareas similares a las de un humano aprendiendo solo. De nuevo debemos indicarle cuando acierta y cuando no. Por ejemplo, se está intentando conseguir que un robot que realice las tareas domésticas (hacer las camas, limpiar el polvo, preparar la comida, etc.) con un periodo de entrenamiento donde le debemos indicar si lo hace correctamente. Sería un gran avance, ¿no? De momento solo tenemos robots que limpian el suelo. Aquí no se incluye la parte creativa de los humanos que, afortunadamente, los ordenadores parece que no pueden hacer.

En el último nivel tendríamos una inteligencia artificial superior a la humana, no en cuestión de rapidez de cálculo (eso ya se ha logrado), si no en otro tipo de inteligencia. No sabemos si seremos capaces de conseguirlo. Tampoco está claro si esto es algo deseable. Hay abundante literatura de ciencia ficción sobre este tema.

Para finalizar, comentar que se acaba de otorgar el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica a algunos de los ‘padres’ de la inteligencia artificial: Geoffrey Hinton, Yann LeCun, Yoshua Bengio y Demis Hassabis.

La sal ¿de la vida? por la Prof. Dra. Dª. María Ángeles Esteban Abad, académica de número

La sal de mesa es un nutriente esencial que antaño valía su peso en oro y ayudó al desarrollo de civilizaciones porque permitía conservar los alimentos durante largas temporadas (inviernos, travesías). Actualmente, su precio es muy bajo y su consumo se ha disparado. Aunque todos los organismos vivos necesitan sal para vivir, en exceso es dañina y se asocia a un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial, infarto de miocardio, derrame cerebral, cáncer de estómago y osteosporosis.

Muchas células se ven perjudicadas por el aumento de sal en nuestra dieta porque la sal ingerida pasa del tracto digestivo al torrente sanguíneo y va extrayendo agua (por ósmosis) de las células cercanas y, como consecuencia, aumenta el volumen sanguíneo y la presión interna de los vasos sanguíneos. Lo que ocurre en las células es que se encogen, su contenido se torna más denso y algunos componentes se dañan ralentizando numerosas funciones intracelulares. Aunque los riñones trabajan para reestablecer los niveles de sal en sangre no siempre pueden eliminar todo el exceso eficazmente. Por ejemplo, se ha demostrado que los ratones acumulan sal en la piel.

Los microscopios actuales permiten ver con detalle los cambios intracelulares inducidos por la sal en células vivas y demuestran que la entrada o salida del agua es mucho más rápida que la recuperación de las funciones celulares. El exceso de sal paraliza a las células y si se alarga en el tiempo se vuelve tóxico. Se ha demostrado también que las células pueden adaptarse a la sal elevada en dieta, pero, para no sufrir efectos negativos han de importan sal, lo que permite que agua extracelular pueda entrar a ellas. Sin embargo, este exceso de sal intracelular también perjudica su funcionamiento.

En la actualidad, se investiga en este gran dilema formado por la sal y el agua tanto dentro como fuera de las células humanas. Parece que se podría paliar activando mecanismos que bombean lentamente el exceso de sal fuera de la célula. Se trabaja en sustitutos de la sal que son más biocompatibles, que no tienen carga y que llamamos osmolitos. Comprender el equilibrio de la sal a nivel celular y molecular ayudará a entender mejor el funcionamiento de las células, en general, y a conocer aspectos útiles de las enfermedades relacionadas con la sal que posibiliten desarrollar nuevas estrategias para combatirlas.

Murcia, capital de la física española durante una semana por el Prof. Dr. D. Rafael García Molina, académico de número

Durante la semana del 11 al 15 de julio se celebrará en Murcia la XXXVIII Reunión Bienal de la Real Sociedad Española de Física. Este evento congregará en nuestra ciudad a una destacada representación de los físicos que desarrollan su actividad en centros de investigación y docentes de España y, también, de diversos países extranjeros. Entre las conferencias que se impartirán  cabe destacar las que ofrecerán investigadoras e investigadores que han recibido premios tan prestigiosos como los que se enumeran a continuación (de forma abreviada): Príncipe de Asturias, Jaume I, Juan de la Cierva o Miguel Catalán, entre otros. Además, también se cuenta con la participación de ponentes cuyos nombres suenan como firmes candidatos a recibir el Premio Nobel de Física.

Durante la Bienal de Física, que se celebrará en el Campus de La Merced de la Universidad de Murcia, se presentarán ponencias sobre temas punteros en física, destinadas a especialistas en las materias tratadas. Pero también habrá comunicaciones sobre temáticas transversales (Mujeres en Física, Enseñanza y Divulgación de la Física, o Didáctica e Historia de la Física), cuyo contenido resultará especialmente interesante al profesorado de secundaria y a quienes estén interesados en estos tópicos. Además, a las 20 horas del martes 12 de julio habrá en el patio del Campus de la Merced un espectáculo titulado Física para tod@s, que está pensado para el gran público (¡no se lo pierdan!)

Si durante estos días ustedes ven en las cafeterías y restaurantes de Murcia a personas que garabatean fórmulas o esquemas de dispositivos complejos en manteles y servilletas, mientras se toman un refresco o degustan la gastronomía murciana, hay una gran probabilidad de que estén ante un grupo de físicos que, quién sabe, quizá estén dando los primeros pasos para abordar un problema que, en un futuro, resolverá alguno de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Y no esperen distinguir a esas personas buscando en ellas un parecido con el arquetipo del científico arraigado en el inconsciente de la sociedad (varón, despistado, vetusto, con gafas gruesas, de pelo escaso o despeinados, con ropa mal abotonada…). Pues no. Nada de eso, verán mujeres y hombres, jóvenes (muchos) y adultos, con ropa formal o cómoda… Lo mismo que cualesquiera de ustedes.

Si tienen alguna duda o curiosidad relacionada con la física, no dejen de aprovechar esta oportunidad, pues igual pueden planteársela a alguien de esta selecta comunidad científica que paseará por nuestra ciudad durante estos días y, seguramente, también padecerá los rigores meteorológicos propios de estas fechas (¡a los cuales, seguramente, no estén acostumbrados!).

Alfonso Escámez López: Economía y Ciencia por el Prof. Dr. D. Juan María Vázquez Rojas, académico de número

La relevancia de Alfonso Escámez en el mundo de la economía en general, y de la banca en particular, es bien conocida. Del mismo modo, es reconocido su interés por el mundo universitario y, especialmente, su vinculación con la Universidad de Murcia, donde fue investido Doctor Honoris Causa en 1988.

Nacido en Águilas en 1916, Alfonso Escámez fue ejemplo de superación, de encontrar soluciones a los problemas y reconocido por su capacidad de interpretar su tiempo. Como persona muy relevante en su tiempo, Alfonso Escámez fue nombrado Senador por designación real en las Cortes Constituyentes participando en los conocidos Pactos de la Moncloa o en debate de la propia Constitución.

Sin embargo, hay otros aspectos más desconocidos y en concreto el relacionado con sus aportaciones al sistema español de ciencia y tecnología. Apenas abierto el periodo de sesiones tras las primeras elecciones de junio de 1977, el Senado impulsó una Comisión Especial de Política Científica que quedó constituida en diciembre de ese año. Probablemente por su interés por las universidades, por la ciencia y por el cómo aplicar los resultados de la investigación, fue Alfonso Escámez el autor y ponente del dictamen sobre investigación científica y técnica en España, primer documento escrito al respecto en las Cortes Generales.  El informe fue terminado en junio de 1978. Desgraciadamente, no consta que el documento fuera discutido ni en el Senado ni en el Congreso y no volvió́ a ser citado como tal posteriormente.

Este documento, de cinco tomos y que actualmente se encuentra depositado en la biblioteca del Senado, recoge un análisis comparativo y en profundidad del estado de la investigación científica y técnica en España y propone una organización para el sistema de ciencia y tecnología y unos objetivos que compartiría parte de ellos la Ley 13/1986 de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica, primera Ley de la Ciencia en nuestra democracia. A la Ley de 1986, le sucedió la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de 2011, cuya actualización se encuentra actualmente en trámite parlamentario en las Cortes Generales.

El dictamen Escámez fue capaz de ver más allá proponiendo unas medidas, para el sistema español de ciencia y tecnología, de internacionalización, periodicidad, coordinación, financiación, fiscalidad o el papel de la investigación en las Universidades, de perfecta actualidad. Y de justicia es reconocerlo, aunque hayan pasado 44 años de aquel mes de junio de 1978.

D. Santiago Ramón y Cajal, hoy y siempre por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

Para Begoña

Acaba de aparecer una nueva biografía de nuestro primer Nobel de ciencias: “The Brain in Search of Itself: Santiago Ramón y Cajal and the Story of the Neuron”, by Benjamin Ehrlich. Efectivamente, está escrita en inglés, pero tiene una fácil traducción: El cerebro en busca de sí mismo: Santiago Ramón y Cajal y la historia de la neurona. La primera reseña a esta novísima obra la hace Alison Abbott para Nature (Vol. 605, de 26 de mayo de 2022) con el solemne título “Un relato biográfico en torno al precursor de la neurociencia moderna y su desarrollo”.

Además de elogiar el tesón investigador de D. Santiago, Ehrlich nos recuerda su famosa disputa con Camillo Golgi, felizmente resuelta a favor de nuestro Nobel. Además, presenta a Cajal como un escritor fecundo y lúcido que publicó divulgación científica y novelas, así como innumerables trabajos académicos.

Dejando su obra científica para los expertos, merece la pena recordar, y animar a su lectura, la ágil pluma de D. Santiago apta para todos los públicos. A saber, “Cuando yo era niño”, “Mi infancia y juventud”, “Recuerdos de mi vida”, “El mundo visto a los ochenta años”, “Aforismos y charlas de café”, “Psicología de don Quijote y el Quijotismo”, “Cuentos de vacaciones. Narraciones seudocientíficas”, “Consejos para jóvenes científicos” y “Reglas y consejos sobre la investigación científica. Los tónicos de la voluntad”.

De cara a las vacaciones, hay dónde elegir, para todos los gustos y con plena seguridad de que D. Santiago a nadie defraudará. Por ejemplo, me atrevo a aconsejar “Cuentos de vacaciones. Narraciones seudocientíficas”. Son cinco relatos, con intención moralizadora, que el autor dudó en publicar “tanto por lo estrafalario de las ideas como por la flojedad y desaliño del estilo”. El subtítulo de Narraciones seudocientíficas se refiere a que los cuentos se basan en hechos o hipótesis racionales de las ciencias biológicas y de la psicología moderna.

El carácter de esta columna nos permite airear los consejos de D. Ramón para los jóvenes -por edad o por espíritu- científicos. Ahí van: 1) Independencia de juicio, para ser receloso y escudriñador de la obra de tus predecesores y maestros; 2) Perseverancia en el estudio, en el sentido de orientar permanentemente todas tus facultades, sin descanso, sobre un objeto de estudio; 3) Pasión por la gloria, pues al investigador le alientan dos aspiraciones: el amor a la ciencia y la pasión por la gloria. El predominio de ambas explica su vida entera; y 4) Patriotismo, para elevar el prestigio de tu patria, sin denigrar el crédito de la de los otros.

Hacia la triste búsqueda de los brazos de Morfeo por el Prof. Dr. D. Alberto Tárraga Tomás, académico de número

Si resultan inquietantes las noticias que hacen referencia a la existencia de laboratorios clandestinos para la producción y distribución de drogas o las que denuncian que profesores universitarios e incluso estudiantes de química han sido detenidos por la fabricación de drogas de síntesis,  mucho más inquietante resultan las emitidas hace unos días por los medios de comunicación alertando de que la policía estaba detectando en los “botellones juveniles” el consumo de bebidas constituidas por mezclas de refrescos, licores y jarabes que contienen codeína. Ya no se trata de sintetizar drogas que permitan huir de la realidad del entorno y “dormir en los brazos de Morfeo”, sino conseguir los mismos o similares efectos mezclando, simplemente, sustancias accesibles en supermercados con jarabes que contengan dicho alcaloide, frecuentemente utilizados para el tratamiento de la tos asociada a procesos catarrales y adquiridos en farmacias. Un ejemplo más, de los muchos descritos, de que el consumo indebido de un fármaco eclipsa la función médica para la que fue concebido y comercializado.

Afortunadamente, en nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en otros, el acceso a jarabes con codeína exige de prescripción médica, aunque su uso frecuente en las familias hace que estos puedan ser muy accesibles para muchos jóvenes que, aún sin tener ningún conocimiento de química, son capaces de preparar la que se ha denominado “bebida morada”. Es obvio que no son conscientes del serio riesgo que para su salud tiene el consumo descontrolado de esta bebida pues desconocen que la codeína ocupa el segundo lugar en abundancia, detrás de la morfina, entre los veinte alcaloides presentes en el opio, y que ambos compuestos, codeína y morfina, están estructuralmente muy relacionadas, siendo la única diferencia entre ellas que la morfina posee un grupo hidroxilo (OH) en la posición 3 de su estructura, mientras que la codeína posee, en esa misma posición, un grupo metoxilo (CH3O). Esta analogía estructural explica que una vez administrada a los seres humanos, la codeína, cuando es metabolizada en el hígado, se transforme en morfina (aproximadamente en un 10%), a través de una reacción de O-desmetilación.

Siendo muy importante poner en conocimiento de los jóvenes este hecho, no lo es menos insistir en que, aunque los efectos analgésicos y sedativos de la codeína son menores que los de la morfina, la codeína también puede generar dependencia, razón por la que su consumo ha sido restringido por la Agencia Española de Medicamentos.

A hombros de gigantes II por el Prof. Dr. D. José Orihuela Calatayud, académico de número

«Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes», escribió Isaac Newton a Robert Hooke en 1676. Veamos hoy la interacción entre cuatro de ellos: Brown-Bachelier-Poincaré-Einstein.

Analizar lo que ocurre a nivel microscópico nos ayudará a comprender lo que observemos a nivel macroscópico. Este es el planteamiento de L. Bachelier para el análisis de las fluctuaciones de la Bolsa de París en 1900, ideas que fueron desarrolladas en su tesis doctoral de 1900 «Théorie de la Spéculation», reeditada en 2006 con prólogo del Nobel de Economía Paul A. Samuelson y juzgada entre otros por H. Poincaré. También lo es de A. Einstein para  analizar la estructura de la materia en 1905. En el primer caso el mercado de valores es el nivel macroscópico y las actuaciones de los especuladores el microscópico. En el segundo caso es el movimiento de los granos de polen en agua el nivel macroscópico, esto es el movimiento Browniano, así como su causa, que será el movimiento de las moléculas de agua que empujan al grano de polen, pasa a ser el nivel microscópico de nuestra observación.

Bachelier introdujo, por primera vez, muchos de los conceptos e ideas de lo que hoy conocemos como análisis estocástico, incluyendo nociones generalmente asociadas con los nombres de otros matemáticos que las desarrollaron muy posteriormente. Definió el  movimiento Browniano cinco años antes que Einstein, así como la propiedad de Markov, derivó la ecuación de Chapman-Kolmogorov y estableció la conexión entre el movimiento Browniano y la ecuación del calor. Todo ello con el propósito de dar una teoría para la valoración de opciones. Recordemos aquí que una opción de compra es un contrato que recoge hoy la posibilidad de comprar algo en el futuro a un precio que hoy estipulemos, dicha opción podrá ejercerse o no llegado el caso, pero el contrato que hoy firmemos sí tendrá un valor, que debemos satisfacer para poder disfrutar de dicha opción de compra en el horizonte que nos hayamos marcado. Dicho valor debiera poder fijarse de forma ajustada y libre de especulación financiera.

Vemos como la Biología, la Física, las Ciencias Económicas y la Matemática han utilizado la hibridación durante más de un siglo, cambiando lo que somos, lo que hacemos y lo que sabemos sobre las esencias de la vida. Han producido entre otras estructuras, átomos para la materia y derivados para las finanzas. Correspondió al premio Nobel de Economía Samuelson redescubrir el trabajo de Bachelier para que Black, Scholes y Merton obtuviesen su conocida fórmula de valoración de opciones merecedora de otro premio Nobel de Economía.

Big Data por el Prof. Dr. D. José María Ruiz Gómez, académico de número

La llegada del ordenador representó un avance muy importante en el estudio y análisis de grandes conjuntos de datos, estructurados a través de distintas técnicas estadísticas multivariantes. Sin embargo, el nacimiento de internet ha dado lugar a un mundo totalmente conectado, con la generación de ingentes cantidades  de datos que siguen aumentando en el tiempo de forma exponencial. Además, la naturaleza de esta información es diferente a la anterior, pues la mayoría de estos datos son de tipo semiestructurado o no estructurados, ya que su procedencia corresponde a dispositivos móviles, correos electrónicos, vídeos, audios, imágenes, escáneres, sistemas GPS, etc. El tratamiento de ellos no podría hacerse con las tecnologías existentes y para el estudio de estas grandes cantidades de datos de distinto tipo, surge el Big Data.

Las preguntas que nos hacemos, entre otras, son: ¿Qué es el Big Data y por qué es tan importante?  y ¿Cuáles son sus características?

El concepto de Big Data surge entonces para cubrir las necesidades no satisfechas con las tecnologías tradicionales y consiste en técnicas algorítmicas que combinan, entre otros, modelos predictivos, matemáticas e inteligencia artificial.  Entre sus objetivos están no solo almacenar y procesar datos, sino también recibir datos y evaluarlos en tiempo real, encontrar patrones repetitivos de comportamiento de esos datos y seleccionar nuevos modelos de predicción a partir de ellos, es decir, obtener todo el conocimiento contenido en los datos de forma ágil y veloz y, así, poder mejorar la toma de decisiones en las diversas organizaciones públicas o privadas.

Las características del Big Data están resumidas en las tres uves. Volumen: capacidad para trabajar con ingentes cantidades de datos de distinta Variedad: datos estructurados, semiestructurados y no estructurados; y por último, Velocidad: el estudio tiene sentido si los datos se obtienen y se tratan en tiempo real, para poder dar respuestas inmediatas al problema planteado. Otras dos uves de interés son la comprobación de la Veracidad y del Valor de los datos.

La utilización de esta técnica es ya una característica de éxito y que marca diferencias, tanto en las grandes empresas como en las pymes. En varias universidades españolas existen grados y másteres sobre este tema. En nuestra región, el próximo curso 2022-23 se implantará el grado en Ciencia e Ingeniería de  Datos en las Universidades de Murcia y Cartagena, y seguro que alcanzará un gran éxito, ya que existe una gran demanda de profesionales con esta formación.

Las respuestas a otras preguntas como: ¿Sólo tiene ventajas? o ¿Qué problemas resuelve?, se expondrán en una próxima columna.

Más allá de la imaginación de Galileo por el Prof. Dr. D. Manuel Hernández Córdoba, académico de número

El extraño comportamiento de Marte en el cielo nocturno, al igual que el de otros astros errantes, se conoce desde hace milenios gracias a las observaciones de astrónomos egipcios, chinos y babilonios, pero fue Galileo Galilei uno de los mayores gigantes de la Ciencia, quien primero observó este planeta con su incipiente telescopio en 1610. Pese a su agudeza mental, y presumiblemente visual, y a la ayuda de los cielos oscuros de la época, poco podía este genio deducir de la observación, ya que sus primeros instrumentos conseguían muy pocos aumentos y la imagen era además defectuosa por los problemas de aberración óptica de las lentes. Su trabajo pionero fue perfeccionado por muchos otros astrónomos conforme la calidad de los instrumentos mejoraba, incluyendo curiosas controversias como las de la existencia de canales en la superficie de Marte.

Nuestro conocimiento del planeta rojo ha sufrido un cambio espectacular en las últimas décadas, pues la moderna ciencia y tecnología ha permitido el lanzamiento de naves que primero tan solo orbitaron el planeta y luego consiguieron posarse en su superficie. La última de estas misiones se debe a la agencia estadounidense NASA (National Aeronautics and Space Administration) que logró situar el explorador marciano Perseverance en la superficie del planeta el 18 de febrero de 2021. Desde entonces, este robot explorador se mueve sobre la superficie marciana obteniendo imágenes y enviando datos de extrema relevancia científica. La instrumentación de la que va provisto para obtener información sobre la composición química, geología, atmósfera, condiciones ambientales y señales de vida es asombrosa y, para orgullo de nuestros investigadores, cuenta con participación española. El módulo incluye asimismo un dron específicamente diseñado para cortos vuelos en la atmósfera marciana.

Entre las tareas del Perseverance se encuentra no solo el examen directo de muestras sino también su almacenamiento en lugares concretos de donde serán recogidas y enviadas a nuestro planeta en próximas misiones. Impresionante. Estos logros van mucho más allá de lo que a primera vista puede parecer y significan extraordinarios progresos que repercuten en avances científicos en nuestro planeta. Estamos tan acostumbrados a los éxitos científicos y técnicos actuales que no les damos la importancia que merecen. ¿Qué sentiría Galileo si conociese estos hechos? Probablemente primero incredulidad y asombro, pero a buen seguro que una mente genial como la suya pronto los asimilaría, y apreciaría mejor que muchos de nosotros el enorme valor que encierran.