El papel social de la ecología: del dato a la pancarta (el caso de un ecosistema que se resiste a la eutrofización) por el Prof. Dr. D. Ángel Pérez Ruzafa, académico de número

El índice h y los investigadores de Murcia por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico de número

Cuando se trata de evaluar a científicos por sus obras publicadas se suele tropezar con la dificultad de averiguar la calidad de las publicaciones, dada la cada vez más alta especialización en las ciencias. Por ello Hirsch propuso un índice que mide el impacto causado por un autor en sus colegas, el denominado índice h. El índice (o factor) h es un número que se asigna a cada científico y establece el número de artículos que tiene ese autor con tantas o más citas que su factor h. Así, por ejemplo, un índice h=30 significa que ese científico tiene 30 artículos que han sido citados 30 o más veces. Este índice es una aproximación a la importancia que los propios científicos dan a sus colegas. Indudablemente que no es algo perfecto, pero tomado con las debidas precauciones es una herramienta útil para clasificar la importancia de la obra de un científico.

El grupo DIH, con Luis Pérez a la cabeza (http://indice-h.webcindario.com/), viene realizando un minucioso estudio de los índices h de científicos españoles, desde hace años. Recientemente se han actualizado los índices por provincias y mujeres científicas y vamos a revisar cómo queda la Región de Murcia en esos índices.

En lo que se refiere a provincias, este grupo efectúa dos clasificaciones, una es por el número de investigadores destacados y otra por el número de campos en los que esa provincia tiene investigadores destacados. En cuanto a investigadores destacados están localizados en la provincia de Murcia un total de 58, de acuerdo a esta clasificación, quedando en un octavo puesto nacional. Teniendo en cuenta que esta provincia es la séptima de España por población nos da la idea de que ocupa un puesto proporcionado con su potencial, quedando por detrás de Barcelona, Madrid, Valencia, Granada, Sevilla, Zaragoza y La Coruña. Está claro que en este asunto influye la existencia de universidades con mucha solera, como es el caso de Granada y Santiago de Compostela. También es notable que Murcia quede por delante de provincias con más población como Málaga o Alicante. La otra clasificación es por áreas de conocimiento en que las diversas provincias tienen científicos destacados, apareciendo Murcia con 9, tan solo por detrás (con 10) de Barcelona, Zaragoza Valencia y La Coruña y empatando a 9 con Madrid, Granada, Sevilla y Málaga. Esta clasificación nos da una idea sobre la diversificación en diferentes campos científicos existente en cada provincia y en ella queda muy bien la provincia de Murcia. Los campos en los que aparecen científicos murcianos destacados son Agricultura (14), Biología (14), Ciencia de Materiales (1), Ciencias de la Salud (17), Ciencias de la Tierra (2), Física (1), Ingeniería (2), Matemáticas (4) y Química (6).

Con respecto a las mujeres científicas residentes en España, es llamativo que destaca con el segundo puesto nacional María Dolores Bermúdez Olivares (Ingeniería Mecánica) y un décimo puesto para María Teresa Hernández Fernández (Edafología). En total son 11 las científicas destacadas en esta clasificación sobre un total de 430. Es por tanto un 2,5 %, que está por debajo del 3,2 % de población de Murcia sobre el total nacional. Queda por tanto bastante por hacer en este terreno.

Impacto socioeconómico de la investigación y la tecnología matemática en España por el Prof. Dr. D. Antonio Córdoba Barba, académico de Honor

Esta mañana del 10 de abril, en un acto presidido por la Ministra de Industria y Turismo, María Reyes Maroto y que ha contado con una amplia representación de la empresa y de la comunidad investigadora matemática, ha sido presentado el informe sobre el impacto económico de las Matemáticas en la economía española. Trabajo realizado por AFI (Analistas Financieros Internacionales) por encargo de la Red Estratégica en Matemáticas (REM), de la que forma parte el Instituto (ICMAT) del que soy director.

El informe es desde hoy mismo accesible a quien desee consultarlo y ha sido elaborado con el método empleado en similares estudios realizados en Francia, Reino Unido y Holanda, por lo que cabe hacer oportunas comparaciones.  Siguiendo el estilo periodístico, paso a subrayar a modo de titulares algunas de sus conclusiones:

.- En España las matemáticas son responsables directas del 6% del empleo (más de un millón de ocupados). Pero en Reino Unido, Francia y Holanda esta cifra oscila entre el 10% y el 11%.

.- Si se añade el impacto indirecto e inducido de las matemáticas sobre otras actividades económicas en España, las cifras alcanzan el 19,4% del empleo y el 26,9% del producto interior bruto (PIB).

.- La empresa española incorpora aún pocos profesionales de alta intensidad matemática, como especialistas en bases de datos, finanzas o diseñadores de software. Son las ocupaciones más productivas y las que más crecerán, pese a que en España lo harán menos (0,47% anual) que en la Europa de los 15 (0, 59% anual).

.-Si en las empresas españolas hubiera la misma proporción de graduados en ciencias e ingenierías que en Francia, la productividad del trabajo aumentaría un 2,2%.

.-Los teoremas no son patentables, y sin embargo están en la base de la pirámide de ideas y conocimiento aplicado a las actividades productivas. Las matemáticas son desde este punto de vista un bien “no rival”, porque la aplicación de un teorema no agota las posibilidades de uso por parte del resto de los ciudadanos. Son también un “bien de club”, dado que solo poseen el recurso quienes conocen el lenguaje matemático. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los bienes públicos de club, este no presenta economías “de congestión”, sino de adopción o red: cuantos más usuarios, más valor. En otras palabras, cuanta mayor formación matemática tena una población, más rico será su club matemático y más se beneficiará su tejido productivo. Este mensaje, relevante para los responsables de políticas públicas, puede ser expresado en cifras: “Se estima que la mejora de la educación matemática desde edades tempranas genera una rentabilidad en términos de mejores ocupaciones y mayores salarios en el futuro que oscila entre el 7% y el 10%”.

.- Las matemáticas son una herramienta esencial para el impulso de la productividad del trabajo, que es el determinante fundamental del crecimiento económico a largo plazo. Además, al ser un bien “no rival”, los beneficios económicos de su uso pueden ser proporcionales a la población, impulsando así procesos de crecimiento muy acelerado, como el que viene observándose en China en los últimos años.

IV CENTENARIO DEL DESCUBRIMIENTO DE LAS FUENTES DEL NILO POR PEDRO PÁEZ por el Prof. Dr. D. Félix María Goñi Urcelay, académico correspondiente

Hace un par de semanas me pasé por la biblioteca del Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid, un remanso de paz donde a veces me escondo cuando estoy en la capital. Era un lunes, día en que el museo está cerrado al público, con lo que en la biblioteca, ya de por sí poco frecuentada, sólo estábamos la bibliotecaria Isabel y un servidor. En ese apacible recinto suelen exponer, en una pequeña vitrina, lo que llaman “el libro del mes”, siempre una joya bibliográfica de las muchas que el museo alberga. En esta ocasión se trataba de “Voyage en Nubie et en Abyssinie”, obra del inglés James Bruce, publicada en traducción francesa en 1768. Lo más interesante del libro es la atribución del descubrimiento de las fuentes del Nilo al jesuita español Pedro Páez.

Pedro Páez, “el Livingstone madrileño”

El libro expuesto iba acompañado de una nota de Jesús Muñoz e Ignacio Pino, que fusilo sin piedad a continuación:

“Durante el siglo XIX el proyecto de exploración más importante fue la búsqueda de las fuentes del Nilo. Gran parte de África se encontraba ya cartografiada a excepción de África central a la que no se podía acceder debido a los accidentes geográficos, a las enfermedades y a la hostilidad de los nativos.

La historiografía anglosajona atribuye el descubrimiento de las fuentes del Nilo al capitán inglés Speke, que partiendo desde Zanzíbar, encontró su origen en el lago Victoria y descendió después por el Nilo Blanco hasta llegar a Egipto.

Sin embargo, resulta difícil creer que hasta ese momento ningún explorador hubiese descubierto las fuentes del Nilo. Ya Ptolomeo, en el 200 a.C., había dibujado en un mapa su origen en dos lagos del centro de África, y los portugueses desde su colonia de Goa hacían incursiones periódicas al centro del continente desde finales del s. XVI.

En efecto, si hacemos caso a la afirmación que hace James Bruce en la edición francesa de su libro Voyage en Nubie et en Abyssinie (1768), el descubrimiento de las fuentes del Nilo fue muy anterior, y habría que atribuírselo al misionero y jesuita español Pedro Páez (1564-1622) alrededor de 1618.

«Ninguno de los portugueses que llegaron por primera vez a Abisinia, ni Collivan, ni Roderigo de Lima, ni Christophe de Gaina, ni siquiera el patriarca Alphonso Méndez, vieron las fuentes del Nilo, ninguno dijo que las viera. Pierre Páez llegó entonces bajo el reinado de Za Dhengel, y es a él a quien se le atribuye este honor.»

Páez escribió Historia de Etiopía (1620), inédita en español hasta 2010, en la que recoge sus periplos misioneros en Etiopía y una detallada descripción del país y de su historia”.

Hasta aquí Muñoz y Pino. Muy contento de mi descubrimiento, pues hasta ese día yo era conocedor tan solo de la versión anglosajona de esta historia, se lo comuniqué enseguida a mi antiguo estudiante y polígrafo José María Valpuesta, que, naturalmente, estaba al cabo de la calle, y además me amplió información a vuelta de email:

“En realidad, Speke descubrió las fuentes del llamado Nilo Blanco, el que nace en el lago Victoria. Es el brazo más largo del Nilo, pero el que lleva menos agua. La mayor parte del agua que llega a Egipto procede del Nilo Azul, que es el brazo que nace cerca del lago Tana, en Etiopía, y el que descubrió para Occidente Páez, aunque durante mucho tiempo se pensara que lo hizo Bruce. Páez, un jesuita nacido en un pequeño pueblo de Madrid, fue un hombre extraordinario, que no sólo descubrió las fuentes del Nilo, sino que fue capaz de convertir al catolicismo a dos emperadores etíopes (esto no duró mucho; sus torpes sucesores se encargaron de estropearlo).”
En fin, que mi descubrimiento lo había sido, sobre todo, para mí. Luego vi que mi esposa Alicia también lo sabía, así como mi hermano-tocayo Eguíluz, y etc. No importa. La emoción del descubrimiento es tan personal, que en realidad puede ser meramente subjetiva sin que pierda su virtud.