Bohr y Heisenberg, dos actores Nobel por el Prof. Dr. D. Angel Ferrández Izquierdo, académico de número

Dedicada a Andrés Silva (Los Toneles)

El pasado 19 de octubre de 2019, en el teatro Romea, se estrenó Copenhague, del novelista y dramaturgo británico Michael Frayn. Dirigida por el actor y director de teatro bonaerense Claudio Tolcachir, narra el encuentro entre el eminente científico danés Niels Bohr y su ex alumno Werner Heisenberg, la tarde del martes 16 de septiembre de 1941, en la capital danesa, un año y medio después de la ocupación de Dinamarca por las tropas de Hitler.

La obra, de 1998, se centra en descifrar el motivo y contenido de la visita, es decir, ¿pretendía Heisenberg obtener información de Bohr acerca de la carrera de los aliados en la fabricación de armas nucleares? O quizás ¿pedir asesoramiento sobre cómo manipular el uranio para que el ejército nazi tomara ventaja? Todas las especulaciones se aglutinan en torno a la figura de Heisenberg, quien, a pesar de haber trabajado con Otto Hahn, uno de los descubridores de la fisión nuclear, en el desarrollo de un reactor nuclear, no logró fabricar armas nucleares, ya por falta de recursos ya por un sabotaje deliberado para evitar que el ejército nazi dispusiera de armas atómicas.

Por la defensa de sus colegas físicos y matemáticos de origen judío, Heisenberg, sufrió la represión de las SS, quienes le apodaron “el judío blanco”, y la Gestapo, que llenó su domicilio de micrófonos escucha. Existen ríos de tinta sobre su vida y obra, con tantos defensores como detractores, donde se le tacha de cobardía y de acomodarse a las circunstancias, incluso de su mala física, a pesar de lograr el Nobel de Física de 1932.

Robert Jungk, en su libro Más brillante que mil soles, y Thomas Powers, en el suyo La guerra de Heisenberg: la historia secreta de la bomba alemana, abonan la tesis de que los físicos nucleares alemanes obedecieron la voz de su conciencia y evitaron la construcción de la bomba atómica. Frayn, apuntándose a esta tesis, logró un gran éxito y ganó el premio Tony para su obra. La familia Bohr no tardó en responder y el 6 de febrero de 2002 publicó los Archivos Niels Bohr.

David Cassidy, biógrafo de Heisenberg y el historiador que más ha estudiado el asunto, concluye que “Lo que Heisenberg aparentemente quería era que Bohr usara su influencia para evitar que los científicos aliados, que seguramente estaban muy por detrás de los alemanes, trabajaran para construir una bomba que pudiera usarse contra Alemania. Heisenberg no es un héroe ni un villano, sino un individuo culto y altamente talentoso que fue desafortunadamente atrapado en las terribles circunstancias de su tiempo para las cuales él, como la mayoría de la gente, no estaba totalmente preparado”.