Basura por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

En mi columna de hace unos meses reflexionaba sobre las diferencias y semejanzas entre Florida y Murcia y sugería que nuestro desarrollo futuro pasa por apostar por la ciencia de calidad. Existe un consenso amplio en los requisitos que una zona determinada debe reunir para ser capaz de atraer la mejor ciencia, es decir a los mejores científicos. Buenas infraestructuras, masa crítica de colegas, servicios de alto nivel, un entorno natural cuidado, buen clima, etc. Otro elemento muy importante tiene que ver con el nivel general de bienestar, cultura y educación de la zona, y esto está en relación muy directa con la cantidad de basura. En el mundo académico, existe una alta correlación entre la calidad de una universidad y la limpieza y cuidado de su Campus. Y por supuesto, las empresas de alta tecnología se suelen asentar en parques tecnológicos con edificios pulcros y rodeados de estupendos jardines. Parece que la limpieza no es algo menor y anecdótico, sino un factor de importancia. Lamentablemente, la cantidad de basura acumulada en las ciudades, carreteras y parajes naturales de la región de Murcia es muy grande. ¿Cuanto le cuesta a la Región no limpiar la basura de manera adecuada?, ¿cuántas inversiones se pierden por la falta de limpieza? Es muy sorprendente que muchas fiestas terminen ensuciando de manera completa el entorno. Como un ejemplo, las recientes fiestas llamadas de bienvenida universitaria dejaron el Campus de Espinardo de la Universidad de Murcia como un enorme estercolero. Yo tuve la mala suerte de organizar una pequeña reunión científica en mí laboratorio en esos mismos días. Como pueden imaginar, me resultó muy difícil explicar a colegas de otros sitios la razón por la que nuestro Campus se encontraba en tal estado. Siempre me ha resultado paradójico que en el país donde las casas de cada uno son sin duda las más limpias de todo el mundo, mucha gente no está en absoluto preocupada por la suciedad en sus calles, parques, carreteras o playas. Pero volviendo a la ciencia, si queremos atraer empresas tecnológicas y a científicos debemos ofrecer un entorno con un nivel razonable de limpieza. La educación en este aspecto es fundamental, pero lo siguiente debería ser un compromiso activo para limpiar y multar efectivamente a quien ensucie. Para abandonar los primeros puestos del ranking de sitios sucios de Europa todos podemos y debemos hacer algo más. En especial quienes tienen responsabilidades políticas deberían incluir en sus agendas la basura como un punto importante.